Nada es lo que parece

José Xavier Návar

Peter William Sutcliffe, sepulturero de profesión que no trató de emular al original Jack, el destripador, era impulsado por voces misteriosas para actuar

Los documentales o miniseries de asesinos en serie o crímenes reales siempre han dejado buenos dividendos, por eso no es de extrañarse que Netflix apueste sobre seguro con los grandes nombres del asesinato. Más allá de Henry Lee Lucas y Ted Bundy (que, por cierto, tienen su miniserie en la plataforma) la realidad supera la ficción, como el reciente estreno The Ripper.

En cuatro episodios en donde uno se quiere saltar la parte burocrática de la investigación iniciada del célebre Destripador de Yorkshire (muerto recientemente por Covid-19), se le toma el pulso al contexto donde ocurrieron los hechos.

Los involucrados en el caso recuerdan los célebres crímenes ocurridos a finales de los años 70 y principios de los 80.

Su perpetrador, Peter William Sutcliffe, sepulturero de profesión que no trató de emular al original Jack, el destripador, era impulsado por voces misteriosas para actuar compulsivamente, matar y mutilar.

Trece mujeres de la vida galante y algunas más (dicen que siete) fueron su récord. Martillos y cuchillos eran su herramienta de trabajo en la extracción de algunos órganos de sus víctimas.

Astuto y cauto como letal, fue capturado, como muchas veces sucede, por pura suerte de las fuerzas del orden de Yorkshire, presionadas a su vez, por las londinenses. Un rutinario trabajo de investigación tras su sospechoso auto, lo llevaron a su perdición. Tras 16 horas de interrogatorio con muchas contradicciones, confesó. En su juicio alego locura y tras calificarlo como cuerdo, un tribunal lo sentenció a cadena perpetua.

En la cárcel muchos lo querían matar, por eso en 1982 lo mandaron al manicomio como psicótico imputable, mientras un tribunal rechazaba su petición de libertad condicional en el año 2010. Como Bundy, falleció el 13 de noviembre de este año, a la edad de 74 años y, lo peor, sin ver su miniserie donde puso en jaque a la policía británica, por ineptitud burocrática.

Fue tanta la repercusión de sus crímenes, donde aparecieron violadores y acosadores que se decían que eran el verdadero destripador de Yorkshire, que hasta se tuvo que revisar y reformar el código penal imperante en la sociedad británica en aquellos años.

Como siempre ocurre en estos casos, su nombre forma parte del Sumario del Crimen, que Netflix, aprovecha a la menor provocación y sin pagarle regalías ni a la familia de Sutcliffe. Nadie sabe para quién acaba haciendo cortes no tan finos.
 

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