Encomiendas puntuales

José Xavier Návar

La más grande de las bibliotecas sonoras virtuales es Spotify pero, en sus modalidades de casi gratis y de paga, hasta a ella le puede faltar el repertorio

Explorando en el drenaje profundo de la música proporcionada por Spotify, que es gratis, aunque no en su totalidad; los que se preocupan sólo por los sonidos, mientras los empaques de vinilos y compactos, quedan a un lado, pueden encontrarse con sorpresas perdurables hasta en estos tiempos en que las batallas sonoras se libran entre lo físico y lo digital.

La más grande de las bibliotecas sonoras virtuales, que se disfruta según el sonido proporcionado desde las más modestas bocinas, capaces de ir un poco más allá del MP3, hasta rebasar el poderío de bajos, agudos y medios de las THX y los amplificadores más sofisticados, se llama, hasta ahora, Spotify.

Sin embargo, en sus modalidades de casi gratis y de paga, hasta la plataforma, que puede presumir de tener al día catálogos y discografías completas, puede fallar el penalti.

Desde luego, cada artista tiene su importancia, aunque hay casos que no quedan en lo que abarca la palabra, como el de uno de los monarcas del reggae, Derrick Morgan, de quien no viene el fantástico álbum Seven letters, que el intéprete grabó en 1969.

Mismo caso es el de la alemana Anne Haigis, de la que no aparecen sus primeros álbumes de rock.

No obstante, la cosa se compensa, si exploramos la discografía de, por ejemplo, Ian Hunter, cantante de Moot The Hoople, grupo favorito de David Bowie al que les escribió el himno de rock británico: All the young dudes.

Y en este punto imposible pasar por alto al Spider from Mars, Mick Ronson.

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Derrick Morgan grabó en 1967 "Seven letters".

 

Es sólo cuestión de atreverse a oír genialidades como las que se pueden encontrar con la voluminosa aportación al vinilo de la Bonzo Dog Band, de quien luego Neil Ines formaría parte primordial de The Rutles.

En esa ruta se pueden encontrar trabajos totalizadores de The Zombies, Argent, Be Bop de Luxe; los ítalos de Matia Bazar, Ana Oxxa, Equipe 84, el ex Roxy, Brian Eno; Charly Sexton, Donovan y varios fundamentales más.

La alternatividad del indie magistral de Eels viene con todo tipo de discos inimaginables, lo mismo que el abanico de posibilidades que ofrece Franco Battiato o el ex Pixies, Frank Black.

No faltan los New York Dolls, propulsados ahora por la mitológica primera y única temporada de Vinyl, de Martin Scorsese y Mick Jagger, a quienes les fue prohibida por las disqueras implicadas, la segunda.

Una de las mejores sorpresas es la inclusión de baluartes del pop hispano como La Mode y el mexicano, de Ceci Bastida, al lado de mitologías uruguayas como The Shakers, reencuentros con los Missing Persons o visitaciones como el Fantasma del Paraíso, del versátil Paul Williams.

Todo es cuestión de teclear un nombre y entonces llevarse la gran sorpresa.

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