Diosas de la noche

José Xavier Návar

Algunas tienen en sus currículos actuaciones en sonados taquillazos del cine mexicano como Bellas de noche, Tívoli y ni se diga cientos de videohomes

Desde luego que hay linaje entre las que fueron, en su época dorada, aguerridas trabajadoras de la bailada, cantada, ficha y talón.

Tanto que algunas tienen en sus currículos actuaciones en sonados taquillazos del cine mexicano como Bellas de noche, Tívoli y ni se diga en cientos de videohomes, perdición de los hombres que enloquecieron con Sasha Montenegro, Lyn May, Gina Moret, Grace Renat y muchas más curvilíneas.

Desde hace años, varias de las que se exhibían casi como Dios las trajo a este mundo pecador y sabroso, en legendarias publicaciones de tirajes extraordinarios como Bellezas, Chulas y divertidas, Galán y Divas, se volvieron estandartes de la sensualidad impresa.

De ahí, algunas como Martha Angélica, Lupita Roy, Nancy Boom, Alma Thelma y otras exuberantes pasaron al mundo de la telenovela,

En ese rango, las revistas influenciadas por las viejas historietas de El Santo salieron al puesto de voceadores a reclamar lo suyo con publicaciones como Las muñecas, Locos por el sexo y Traumas psicológicos.

No eran las divas de las películas y documentales como Bellas de noche, de María José Cuevas, donde justifican su reinado Rossy Mendoza, Olga Breskin, Wanda Seux, Lyn May o la Princesa Yamal.

Pero muchas fueron las reinas e indiscutibles princesas de muchos jóvenes imberbes, que las veneraban.

Entre esas rejoneadoras se recuerdan a Gloriella, Yari Caballero, André Moore, Claudia Tate, Amira Cruzat, Liza de Liz, Olga Muñiz, Mariana Tovali, Eleonora Lee, Yadira del Valle, Mimi Montes, La Princesa Lea, Olga Swan, Rocío Rilque y Selene.

Ellas ponían a trabajar y sudar horas extras a fotógrafos de la época como Juan Ponce, Jesús Magaña, Carlos Domínguez y Sergio Mota.

Desde luego que había otras publicaciones como la legendaria Su otro yo, de Vicente Ortega Colunga donde, entre la cultura y el delirio visual se daban vuelo Carlos Monsiváis, Renato Leduc y jovencitos como Pepe Buil, Víctor M. Navarrro y un servidor, de aquellos años 80, entre monumentos como Isela Vega, Fuensata, Diana Gay, Iris Cristal, Alejandra del Moral o Zully D’Tornell.

Pero el verdadero campo de batalla nocturna de bellezas como Carmen Ritcher, Mayka Montalvo, Rosella, Cecilia Sorel, Linda Raff, Doris Pavel, Lorena Montana, Pikina Vermea, Mayte Gerald, María Bardall, Gabriela Ríos, Deborah Cohen y Angélica Ruiz, se encontraban otros sitios.

Olimpos noctámbulos como Studio 54, La Ronda, Cordiale, Cadillac y desplumaderos selectos de la Doctores, Obrera, Insurgentes, Reforma y casi La Villa, para dar gracias por el regalo sensual.

Sobra decir que las revistas de hace 40 años son de rigurosa colección.

[email protected]

TEMAS RELACIONADOS

Comentarios