1995: El ring cinematográfico ofrece la pelea del siglo entre dos pesos pesados de la actuación: Robert De Niro contra Al Pacino (o viceversa, para no herir susceptibilidades en cuestión de créditos), teniendo como réferi al director Michael Mann, en el considerado por críticos y entusiastas del cine de acción, como el mejor thriller policiaco en años: Heat .

Tan estudiado ha sido que, para describir su trepidante acción, montaje, y endiabladísimo ritmo, introspección de roles de actores secundarios, sorprendente trama, estilizadas coreografías de balas e impredecible final, en sus casi tres horas, resultan insuficientes para los más exigentes del Neo Noir brutal.

Policía y ladrón que apenas aparecen juntos en pocos momentos brindan un duelazo épico de actuaciones, a los que se suma un reparto de actores impresionante, en el que figuran Val Kilmer, John Voight, Tom Sizemore, Ashley Judd, Ted Levine, Henry Rollins, Danny Trejo, Tom Noonan, Kevin Gage y muchos de primera línea más.

Un curtido y sistemático ladrón, Neil McCauley (De Niro), se enfrenta al obsesivo policía Vincent Hanna (Pacino).

El primero no está atado a nada, si las cosas se salen fuera de control. El segundo vive en una constante obsesión por su trabajo, que descuida hasta su vida familiar. El enfrentamiento pone a uno y a otro en una situación límite de atraco inminente, enfrentado a sus equipos en una especie de Superbowl del robo organizado en L.A.

Para conmemorar el enfrentamiento hay por ahí un doble DVD y Blu-ray con comentarios de Michael Mann, tres tráilers de la cinta, cinco documentales de cómo se realizó la película.

También está el guión de 20 años de historia y cómo finalmente se llevó a cabo el rodaje. En materia de quémese cualquiera, queda la filmación paso a paso del espectacular robo a un banco en pleno centro de Los Ángeles, posterior a un atraco a un camión blindado.

Un impactante trabajo de edición da cuenta del sonido de una de las mejores balaceras, si no la mejor en la historia del cine. El duelo entre De Niro y Pacino es diseccionado con calidad de operación de quirófano. Y no falta la posibilidad de revisitar las locaciones reales 10 años después, ni las conversaciones con los protagonistas reales vivos.

Una épica del thriller negro de acción, que merece verse nuevamente, porque ya no se hacen película de ese calibre.

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