Bienvenido al apocalipsis

José Xavier Návar

Don’t look up es una sátira cínica, aterradora y mordaz sobre el fin del mundo, las esferas del poder y hasta la pandemia

Las opiniones se dividen, y más con la pandemia boyante que no para, y las variantes de cada día. Por eso, películas como No miren arriba (Don’t look up) son bienvenidas para estar preparados de algún modo para el fin del mundo.

El director Adam McKay, utilizando la fórmula cinematográfica de catástrofe anunciada, le da a este polémico filme en tono de comedia negra, la posibilidad de satirizar la catástrofe con el eterno diálogo de sordos entre lo probadamente científico y el omnipresente poder político.

Un par de científicos astrónomos: Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence) y su maestro, el Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) hacen un contundente descubrimiento: un temible cometa de unos 15 kilómetros viene a enorme velocidad para chocar con la Tierra. El caso, es que a nadie le importa. El plazo para la colisión es de seis meses.

La apremiante situación en que se acabará todo lleva al ring de lo políticamente incorrecto el desdén de las altas esferas del poder, más preocupadas de preservar el status quo, que por tratar de sortear lo inevitable.

Alumna y maestro emprenden así una gira mediática, que tampoco les importa a muchos. La presidenta de Estados Unidos (Meryl Streep) y su hijo Jason (Jonah Hill), se ríen del asunto. Mientras la parte televisiva dominante de los medios representada por el programa Daily Rip, le sacan provecho a la situación con los cometarios de Brie (Cate Blanchett) y Jack (Tyler Perry).

Muchos se obsesionan con la muerte casi instantánea, alimentada por el flujo de noticias contradictorias.

La tragedia se vuelve comedia enardecida y metáfora inevitable del apocalipsis en empaque de sátira cínica, aterradora y mordaz. Cuando ya no hay vuelta de hoja y el cometa no va a detenerse, es cuando el humor negro y la catástrofe se hincan. Aunque claro, no faltan los poderosos que se van en una nave en busca de una nueva tierra.

Con tantas variantes (y las que faltan) del Covid, esta película satírica es como un consuelo, para que, con todo y vacunas, pasemos a “mejor vida”.

Mientras eso sucede, Globos de Oro, Critics Choise Awards, El Sindicato de Actores, El National Board of Review y el American Film Institute están con la raza humana hasta antes del cometazo. Una total paradoja del streaming, mientras a cada quien le llega su propio y frenético destino.
 

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