Se celebró en Barcelona la Cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia, convocada principalmente por Pedro Sánchez, Lula da Silva y Gustavo Petro, tres jefes de Estado con afinidad ideológica autonombrados “progresistas”, buscando junto con otros, estrechar lazos de amistad y proyectos comunes. En su intervención, Pedro Sánchez enfatizó: “Sólo los países de izquierda son progresistas; la derecha languidece, no tiene proyecto”. ¿Será?

En ese contexto participó Claudia Sheinbaum, dando una “pausa” a la “pausa” impuesta a España por su antecesor López Obrador, sin pretender encontrarse con Felipe VI, acudió al Foro, más por razones políticas que diplomáticas. Algún motivo especial debió significar la Cumbre de Barcelona para que la presidenta Sheinbaum haya decidido participar, siendo que no ha asistido, entre otros, al G-20 ni a una visita de Estado a Washington. En su primera aparición pública, la presidenta de México dirigió sendo mensaje a la presa domiciliaria Cristina Kirchner, juzgada y sancionada en Argentina por argentinos, levantando alusiva pancarta con la imagen de la confinada, exclamando: “Fuerza Cristina, estamos contigo”. ¿Estamos? En todo caso, ¿qué pasó con eso de la No Intervención, y con eso de la Autodeterminación? En cuanto a la reunión, ésta se centró en defender la democracia, rompiendo lanzas a favor de Cuba. ¿Se puede hablar de democracia refiriéndose a Cuba, luego de casi 67 años de los Castro en el poder, sin alternancia –no, Díaz Canel no es alternancia–, sin el mínimo respeto a los derechos humanos, carente de libertad política, quebrada económicamente, represora, en una palabra: fracasada. Cuba se presenta como víctima del bloqueo yankee, pero en la realidad ha podido comerciar con múltiples países durante décadas, incluso con Estados Unidos en algunos específicos rubros limitados y regulados.

Claudia Sheinbaum propuso que México sea la sede el próximo año de la reunión de la aludida Cumbre. México busca posesionarse como referente entre los llamados países progresistas; que no quede duda, estamos del lado correcto de la historia, identificados con aquellas naciones antagónicas a nuestro vecino del norte, nosotros defendemos activamente a Cuba frente a cualquier agresión externa –obvio, incluido su régimen político–. En la presente coyuntura, a un mes del inicio de la renegociación del T-MEC, ¿resulta conveniente ponernos al tú por tú con Trump? o ¿probablemente resultaría más favorable mantener un bajo perfil anteponiendo los intereses de México?

Un principal inconveniente para llevar a cabo en nuestro país la próxima reunión “progresista” es que de aquí a entonces se habrán celebrado elecciones tanto en España, como en Colombia y Brasil y muy probablemente el péndulo oscile hacia la derecha, de tal manera que los tres supuestos representantes de dichos países tendrán que enterarse de lo que allí acontezca, por televisión. ¿Tendrá Claudia con quien tomarse la foto para exaltar la próxima Cumbre “progresista” en México? ¿Era imprescindible asistir a la Cumbre de Barcelona?

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