Divido en cuatro los problemas del mundo: las presiones que imponemos al planeta; los asuntos demográficos; las amenazas sociales y los temas de la gobernanza y la convivencia colectiva. El primero resulta de lo que le ocasionamos al planeta, nuestro único hogar viable por ahora. Ahí se encuentran el cambio climático; el desperdicio del agua y la amenaza de su disponibilidad; la afectación de la biodiversidad y la desaparición de especies, así como la contaminación del aire, los suelos y los mares.
Una segunda categoría está relacionada con la demografía. En menos de tres décadas a la población mundial se habrán sumado más de mil quinientos millones de habitantes y alcanzará la cifra de diez mil millones de seres humanos. Pero igualmente se registra el envejecimiento de las sociedades con todos los problemas que esto acarrea. Conviene mencionar en este punto, el cada vez más grave capítulo de las migraciones, la mayoría de ellas forzadas por razones de seguridad, persecuciones e intolerancia y por motivos de empleo, ingreso y condiciones de vida.
El tercer apartado se refiere a las necesidades sociales. Entre ellas están la pobreza, la desigualdad, el hambre y las crecientes necesidades de salud y educación. Por último, es necesario recordar los problemas globales de gobernanza y convivencia colectiva con temas como la democracia, la corrupción, las guerras y el terrorismo. Paso ahora a documentar algunas de las cuestiones incluidas en los cuatro apartados. En todos los casos las cifras que se presentan derivan de fuentes oficiales y formales.
El año de 2024 fue el más cálido del planeta en 175 años de registro y resultó ser el primero con un incremento de 1.5 grados centígrados respecto de la era preindustrial. El ritmo de aumento del nivel del mar entre 2015 y 2024 se duplicó respecto del registrado entre 1993 y 2002. Se estima que el nivel del CO2 atmosférico alcanzó su valor más alto en al menos ochocientos mil años. La contaminación del aire favorece la existencia de siete millones de muertes prematuras cada año y se considera al cambio climático como “la mayor amenaza para la salud que enfrenta la humanidad” que será causante de otras 250 mil defunciones anuales entre 2030 y 2050.
Casi setecientos millones de seres humanos viven en la actualidad en condiciones de pobreza extrema y se estima que, al ritmo actual de combate de la pobreza, su eliminación tardará un siglo. La desigualdad se profundiza y el diez por ciento más pudiente del mundo acumula el 52 por ciento del ingreso y el 76 por ciento de la riqueza, contra el ocho y el dos por ciento de la mitad de la población. Es un problema de ayer y hoy que no debe ser para siempre. Más de 700 millones padecen hambre y 2,300 viven con inseguridad alimentaria.
El reciente informe sobre la democracia en el mundo de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, muestra condiciones preocupantes: el mayor retroceso de la democracia en 30 años, la existencia por vez primera en dos décadas de más autocracias que democracias y el hecho de que casi tres de cada cuatro habitantes viven en regímenes autocráticos, el peor porcentaje en casi cincuenta años. Sin embargo, todo esto tiene solución. Las claves radican en los valores laicos, el humanismo, la ciencia y la educación. Al mundo le faltan estadistas, mejores formas de gobernanza, mayor convicción en la democracia y las libertades y nuevas formas de organización y participación colectiva. La participación de la sociedad es indispensable. Confío en que se dará.
Exrector de la UNAM @JoseNarroR

