Un claro rechazo. Estamos a una semana y dos días del final de la consulta de los “lineamientos” para la censura de radio y tele, (mal) disfrazados de plataforma de “protección de los derechos de las audiencias”. El resultado ya se puede anticipar. Hay un público rechazo de una mayoría significativa. La integran organismos gremiales y organizaciones civiles —nacionales e internacionales— de defensa de la libertad de expresión y los derechos de los periodistas y los medios. También, líderes de partidos, periodistas y académicos de Comunicación, Derecho de la Información, Ciencias Políticas y… defensores genuinos de los derechos de las audiencias.
Descontento que negocia ya está adentro. Ante tan evidente rechazo, en un intento de control del descontento, Sheinbaum anunció su disposición a negociar ajustes a sus “lineamientos”. Recuerdo la jubilosa reacción de Mussolini ante la aceptación de sus opositores parlamentarios a proponer y negociar cambios al voraz proyecto de ley electoral del dictador: “Si vienen a negociar, ya están adentro”, se regocijó.
Complejo político empresarial. Pero al poner por delante —la presidenta— como contraparte de la negociación a la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), la evidencia es que sus cabezas principales ya estaban adentro y, seguro, muy cerca de arreglos de conveniencia mutua. Y es que sigue vivo un histórico —ahora reforzado— “complejo político empresarial” de control de la comunicación pública para la uniformidad de la agenda de la conversación en nuestro país. Al respecto, basta con observar la uniformidad de portadas de periódicos y entradas de buena parte de los noticiarios. Cómo dan por buenas las supuestamente “buenas” noticias generadas y promovidas desde Palacio. Y cómo ocultan o minimizan las realidades adversas, los desvíos de la gestión gubernamental y del grupo en el poder.
Patrimonialismo. Mención aparte merecen los pocos espacios independientes que van quedando. Entre ellos, las tres empresas informativas que no reciben transferencias del gobierno, entre ellas, la editora de EL UNIVERSAL. Lo dijo la presidenta en un desplante de involuntaria transparencia sobre el patrimonialismo con que disponen, en el régimen, de los recursos públicos: como si fueran propios.
Dromedario de varias jorobas. Productos normativos a muchas manos, regidas por diversos intereses: leyes, reglamentos, decretos, acuerdos —o “lineamientos”— suelen resultar con notables deformidades. Se identificaban como dromedarios de varias jorobas en la crítica a los engendros jurídico-administrativos de varios gobiernos. Y ya es un ejemplar de colección el actual proyecto de “lineamientos” a consulta: un galimatías de lenguajes jurídico-represivos que dejan ver manos vengativas contra la independencia de los medios y la libertad de expresión, al lado de mentes versadas en el tema de los derechos de las audiencias.
Más una jorobita. Y a ver qué sale de los “ajustes” para conciliar los intereses de control de la información y la opinión de los medios, por el régimen, con los intereses de la radio y la tele comercial y con alguna cesión a la sociedad —una jorobita más, para el control del descontento— que rescate alguna pizca de las libertades informativas, bajo fuerte presión del régimen, y ofrezca alguna garantía (verbal) a los derechos de las audiencias, hoy por hoy usados como punta de lanza contra el periodismo y su función histórica de supervisar, denunciar y criticar al poder, a los poderes.
Académico de la UNAM. @JoseCarreno

