La claridad (involuntaria) de la consejera presidencial. La consejera jurídica de la Presidenta se enredó en la mañanera de ayer en su réplica a las críticas recibidas por los lineamientos presidenciales “para la protección de los derechos de las audiencias”. No pudo escapar de su rincón a la defensiva negando, pero no contra argumentando ante el rigor de las argumentaciones de los críticos provenientes de las más diversas perspectivas de análisis. Lo que sí dejó claro, sin proponérselo, la licenciada Luisa María Alcalde Luján, es el trato que le merecen al régimen las opiniones y las posiciones contrarias a las suyas: se trata de conspiraciones, de “campañas de desinformación”.

Ojo con la cobertura electoral. Lo más relevante para el tema es que con esa actitud resolverá, conforme a los ‘lineamientos’, una dependencia del Ejecutivo, las quejas —promovidas por el propio régimen— contra el menor rasgo crítico a las coberturas informativas adversas a los intereses del grupo en el poder. Por ejemplo, sobre la impunidad del gobernador sinaloense Rocha Moya, sobre las fusiones político-criminales o sobre los fraudes —desde ahora en germinación— para madurar en la jornada electoral del próximo 6 de junio. Sí. Tal como están los lineamientos, habrá multas cuantiosas a las empresas informativas que se atrevan a informar sobre las macroelecciones de 2027, o habrá autocensura de los medios para evitarse problemas. Y en este punto quizás se expliquen la prisas por sacar adelante, a marchas forzadas, las restricciones en curso contra la libertad de expresión y los derechos informativos.

‘Conspiranoia’. La ‘cabeza’ del artículo proviene de El mago del Kremlin, la multipremiada novela de Giuliano da Empoli. Menos celebrada ha sido la versión cinematográfica, con guion de Emmanuel Carrere (que yo sí celebré). Un personaje del aparato estatal llama conspiranoicos a rusos indefensos inconformes con la deriva despótica de Putin. El despectivo se refiere a las conjeturas (acertadas) de la oposición sobre la fragua, en secreto, por un grupo reducido, de las decisiones en curso de concentración del poder y eliminación de enemigos del dictador. Pero en la historia universal y en las historias locales es más frecuente encontrar muestras de ‘conspiranoia’ en quienes detentan poderes despóticos, que en sus víctimas. Éstas suelen terminar, en efecto, conspirando, organizándose o movilizándose abiertamente contra sus opresores.

Un compló contra la censura. En esa lógica se inscribe la línea de argumentación del régimen contra la crítica a sus ‘lineamientos’ para protegerse: el del contacto de las audiencias con las críticas, en medios y redes, al desempeño catastrófico del poder concentrado. Como a todas las dictaduras, como la que tenemos aquí en avanzada construcción, las consume el miedo al ‘enemigo’, que generalmente coincide con el inventario de sus víctimas, potenciales o reales, o sus deudos, a quienes siempre les ‘descubre’ conspiraciones contra el grupo apoderado de los órganos del Estado. Y así fue como la consejera jurídica de la Presidenta dio con una ‘conspiración’ —inverosímil— de la más diversa aglomeración de voces, supuestamente juntos, en “campaña de desinformación” contra el régimen, por el hecho de encontrar en sus ‘lineamientos’ un proyecto articulado de censura contra la libre circulación de informaciones, ideas, opiniones y propuestas alternativas de gobierno. Eso sí: envuelto para regalo protector de los derechos de las audiencias.

Académico de la UNAM. @JoseCarreno

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