A mi amigo Leandro Rovirosa Wade, “el hombre agua”.


Con una vocación para la construcción de una gran nación, la semana pasada se realizó en la casa de los ingenieros, (Colegio de Ingenieros Civiles de México), bajo la atinada dirección de su presidente Luis Rojas Nieto, su magno 31 Congreso Nacional de Ingeniería Civil. Este evento contó con la presencia del secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Ing. Jorge Arganis Díaz Leal, acompañado del subsecretario de dicha dependencia, Jorge Nuño Lara, expertos en la materia coadyuvaron al empuje y buen éxito del Congreso.

Los mejores hombres constructores del México moderno desfilaron en el Congreso, exponiendo temas fundamentales para el desarrollo sostenible, pensando en la gente:   desarrollo urbano, transporte, planeación y desarrollo, financiamiento para la infraestructura, gerencia de proyectos complejos, planeación de nuevos modelos de ciudades, resiliencia ante catástrofes, turismo, ingeniería civil a nivel mundial, diálogo económico bilateral México-Estados Unidos (Embajador Esteban Moctezuma), diversidad e inclusión de la ingeniería, recuperación económica post Covid,  agua, energías limpias y cambio climático.

Como preludio de dicho Congreso se rindió un justo y merecido homenaje al Ing. Leandro Rovirosa Wade “el hombre agua”, pilar epónimo del Colegio, luchador incansable para que esta institución tuviera su propia casa, y no prestada. Se recordó el enorme legado a la nación de este hombre bueno, honrado a carta cabal, pero no ingenuo. Legó a su patria querida, muchas obras, las cuales siguen vigentes, como el “Sistema Cutzamala”.

Rovirosa Wade, mexicano por los cuatro costados, trabajó con emoción al son del corazón, pensando en su patria y el pueblo, ¿Qué traía por dentro?: A MÉXICO, heredó de su terruño el olor a selva, trópico y sonidos de pájaros de oficio carpintero.

En el homenaje participó el Ing. Fernando González Villarreal, quien describió la enorme obra del Ing. Rovirosa Wade, no podía faltar el mensaje de su hija Margarita, quien realizó un retrato hablado de su padre, con sus obras de infraestructura, cariñosamente, testigos mudos insobornables de la historia.
Acertada y loable fue la entrega del “Premio Nacional de Ingeniería civil 2021”, al Señor Ing. Francisco Eugenio Laris Alanís, por su enorme trayectoria y vocación al servicio de la ingeniería de México, no obstante, su edad al dirigirse al público habló con vigor y emoción, describiendo la gran aventura de su vida, su pasión creadora, y entrega al pueblo de México con los siguientes logros:

Decenas de distritos de riego, multitud de presas hidráulicas. Una de ellas la Presa de la Amistad, éxito perdurable en la frontera México- Estados Unidos, obras de ingeniería hidroeléctrica en los años 80, brillante secretario de Obras Públicas y Desarrollo Urbano. Director de ingeniería y proyectos de inversión de CFE en el Estado de México, autor de la modernización de la generación y transmisión eléctrica. Su enorme pasión creadora en el sector eléctrico la plasmó en países latinoamericanos, gracias a su alta calidad humana, ética y científica, recibió el Premio antes mencionado.

El Ing. Francisco Eugenio Laris Alanís y el Ing. Leandro Rovirosa Wade, son herederos de las más puras tradiciones al servicio de la patria, dejaron un recuerdo imperecedero, al lado de otros ingenieros que engrandecieron a México:

Ing. Angela Alessio Robles, Ing. Bernardo Quintana (creador de ICA y la Federación Interamericana de la industria de la Construcción), Ing. Fernando Hiriart Balderrama, Ing. Enrique Lona Valenzuela, Ing. Antonio Dovalí Jaime (honrado y distinguido director de Pemex), Ing. Adolfo Oribe Alba y otros a quienes traté personalmente y admiré por su vocación nacionalista.

Internacionalista

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