Después de ver los test de Barcelona, Bahrein, así como las pruebas libres y la clasificación del Gran Premio de Australia, el primero de la temporada 2026, pilotos, ingenieros, expertos y aficionados han recibido una cubetada de agua helada al confirmar que la máxima categoría ha cambiado radicalmente a lo que concebíamos como Fórmula 1 hasta el año pasado.
Y es que las redes sociales no han parado de reaccionar al nuevo reglamento impuesto por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), en donde la motorización gasolina/eléctrica ya es del 50/50 (antes 70/30). Una gran mayoría criticando y hasta burlándose de una F1 que hoy en el papel es más lenta que la Fórmula 2, en cuanto a la velocidad de ataque en las curvas.
La Fórmula 1 era, hasta 2025, la definición propia de la integración hombre-máquina, donde el piloto más rápido a bordo del mejor auto era el rival a vencer, e incluso aquel prolijamente veloz brillaba con luz propia, tal como pasó con Gilles Villeneuve, Ayrton Senna, Michael Schumacher, o los mismos Fernando Alonso, Lewis Hamilton y Max Verstappen.
Hoy la Fórmula 1 dejó de ser la categoría más rápida del mundo para ser la más complicada de manejar.
Ya lo decíamos hace varias columnas, los autos de F1 2026 están resultando hasta 50 kms. más lentos que el año pasado y a la postre entre tres y cuatro segundos por debajo de los tiempos de 2025.
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Tan sólo hay que ver lo que el vigente campeón del mundo, el inglés Lando Norris, expresó este fin de semana en el circuito Albert Park en Australia:
“Tienes que frenar mucho antes de las curvas, levantar el pie en todas partes para asegurarte de que el paquete [de batería] esté al máximo. Si el paquete está demasiado alto, también estás fastidiado. Es complicado, pero es lo que hay”.
Y lo que expresa Norris a continuación sentencia lo que la mayoría sentimos: “Hemos pasado de tener los mejores coches jamás fabricados en la Fórmula 1 y los más agradables de conducir [los de 2025] a probablemente los peores. Es una faena, pero hay que aceptarlo”.
En este punto tan temprano de la temporada, parecería que los únicos contentos serían los Mercedes, que se han revelado como la nueva fuerza dominante pues sus flechas de plata han resultado ser ocho décimas de segundo más rápidas que el resto, acaparando con George Russell y Kimi Antonelli la primera línea de parrilla del Gran Premio de Australia, seguidos por Red Bull y Ferrari.
Pero la FIA ya sabe que la nueva reglamentación está siendo un problema y busca restarle protagonismo a la parte eléctrica, pero aún no sabe bien cómo hacerlo.
La F1 viene de sus mejores números en la historia, ya que en 2025 registró una audiencia acumulada de mil 830 millones de espectadores, un 6.8 por ciento más que en 2024, su mejor récord en cinco años según lo reportado por Nielsen Sports.
Igualmente, su base de fanáticos creció hasta el 63 por ciento en comparación con 2018, destacando que el 57 por ciento de los nuevos aficionados en el último año son menores de 35 años.
En este último rubro la FIA tendrá que poner atención, pues si estos nuevos fans se alejan, comprobarán que su nuevo reglamento alejó a las audiencias.
Muchas cosas por suceder todavía en este 2026 en el Gran Circo, en donde los aficionados tendremos que hacer acopio de paciencia y tratar de asimilar esta nueva realidad del deporte motor.
@jorgedialogante


