Armenia es un pequeño Estado del tamaño de Guanajuato (30,000 km2) , con tres millones de habitantes dentro de sus cortas fronteras. Pero la diáspora armenia en el mundo suma de ocho a nueve millones de personas, de los cuales más de dos en Rusia, casi dos en los EU, un millón en Francia y 700 mil en Irán con representación reservada en el Parlamento. La historia trágica del pueblo armenio explica las dimensiones de la diáspora. Cómo si no fuese suficiente, se enfrentó con el Azerbaiyán vecino por el control del enclave armenio de Nagorni Karabaj (Artsaj), desde 1988 hasta 2022. Los buenos oficios de Donald Trump lograron una paz (2025) que falta aún ratificar.
Pero la buena noticia, buena para todo el mundo, con la sola excepción de Vladímir Putin, es que el partido del primer ministro Nikol Pashinyan ganó unas elecciones legislativas muy importantes para el futuro de Armenia y de la región. El partido gobernante Acuerdo Civil, con casi 50 por ciento de los votos y 64 diputados, tiene la mayoría constitucional sin necesidad de buscar un aliado. Los dos partidos pro-rusos, Bloque Armenia Fuerte y Bloque Bloque Armenia Fuerte, consiguieron 29 y 12 diputados. Las malas lenguas dicen que esos dos partidos no son pro-rusos, sino rusos y que el envite de las elecciones era escoger entre la independencia del país y su unión a Rusia.
De hecho, el hombre fuerte y el principal financiero de Bloque Armenia Fuerte, Samuel Karapetyan, es un multimillonario venido de Rusia con la intención de llegar al poder. El empresario de sesenta años logró tener su retrato en todas partes. Salió de Armenia a los 28 años y tiene además las nacionalidades rusa y chipriota, siendo Chipre el El Dorado de los oligarcas rusos. La constitución no permite que sea primer ministro quien adquirió otra nacionalidad. Durante la campaña, Karapetyan declaró que “eso se arreglará en una hora, modificarán la ley y seré primer ministro. Soy el más armenio de los armenios y entré en política cuando el gobierno actual atacó nuestra Iglesia, de la cual he sido el mayor sostén financiero a lo largo de treinta años. Quieren erradicar la identidad armenia”. Su programa: restaurar buenas relaciones con Rusia. El católicos (cabeza de la Iglesia ortodoxa armenia) Gareguin II apoyó a Karapetyan que había sido detenido siete meses por haber llamado a derrocar al gobierno que se enfrentaba con el jerarca.
Nikol Pashinyan quería un tercer mandato para consolidar la paz con Azerbaiyán y lograr la apertura vital de la frontera turca. Por cierto, la agencia oficial turca expresó su satisfacción por la victoria de Acuerdo Civil: “el que toma la mano que le da Erdogan, no pierde”. En los últimos tiempos se acercó mucho a la Unión Europea, sin ser candidato a entrar en ella, sin renunciar a mejorar las relaciones con Moscú. El Kremlin intervino directamente en las elecciones de mil maneras, con desinformación (infotox), amenazas y sanciones económicas terribles para un país cuyas exportaciones van esencialmente a Rusia. El presidente Putin le prometió a Armenia el destino de Ucrania si se le ocurriera acercarse a la Unión Europea y a la OTAN.
El “abuelo” (así le dicen los rusos descontentos) no había perdonado la cumbre en Yereván de la Comunidad Política Europea a la cual asistió como invitado… Volodymyr Zelensky, el 4 de mayo. La Unión Europea y Canadá respaldaron el acercamiento de Armenia al Occidente. No pude asistir al “Diálogo de Yereván 2026”, los dos días siguientes, bajo el lema “Atravesando las tormentas”: “En una época de turbulencias geopolíticas, el diálogo y la cooperación son esenciales para encontrar soluciones razonables”. En palabras de Ararat Mirzoyán, secretario de Relaciones Exteriores, el gobierno armenio busca un “renovado compromiso compartido con la paz, la innovación y las alianzas”.
Historiador en el CIDE
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