“¡Y tú, senectud, que llegas magnífica… bienvenida seas!”

Javier Vargas

Con un certero sacrificio de torre, las blancas pulverizan la posición de las negras y vencen

El ajedrez lo pueden jugar niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. En estos días de pandemia, sana distancia y estar en casa, es el único deporte que se puede practicar vía internet, las 24 horas del día, con rivales de cualquier país y de todos los niveles. Para los veteranos es una gimnasia mental, para niños y adultos, un medio de diversión y de acumulación de experiencias. El filósofo Séneca, contemporáneo de Cristo, dedujo: “La  juventud debe acumular; la vejez, usar”.

El longevo gran maestro Víctor Korchnoi opinaba: “El ajedrez es un elixir que alarga la vida, un culto a la sabiduría y un canto a la virtud”. Sin embargo, el escritor español José María de Pereda (1833- 1906) lamentó: “Gran libro es la vejez. ¡Lástima que el hombre tenga que morirse cuando comienza a leerlo con provecho!” Pero desde la poesía, Walt Whitman, en Canto a mí mismo exclamó: “¡Y tú, senectud, que llegas magnífica… bienvenida seas, gracia inefable de los días agonizantes!” Cierto, si no ¿qué nos queda?

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