Amenaza, energía misteriosa que infunde vigor y movilidad

Javier Vargas

Como recurso táctico, amenazar al adversario suele provocar que éste no concrete sus planes, tema algo malo, pierda tiempo en conjeturas, etc.

El vocablo jaque, en ajedrez, avisa que el rey está amenazado; jaque mate, que no tiene salvación.

Antiguamente, estas eran expresiones de cortesía que ahora no se usan porque se supone que el afectado es quien debe detectar la amenaza. Como recurso táctico, amenazar al adversario suele provocar que éste no concrete sus planes, tema algo malo, pierda tiempo en conjeturas, etc.

Según el maestro Savielly Tartakower, “considerada como maniobra, la amenaza constituye esa energía misteriosa que infunde vigor, amplitud y movilidad en la masa, en el tiempo y en la posición. Particularmente malignas son las amenazas falsas o aparentes y en especial, las dobles amenazas”.

Por eso el maestro Aarón Nimzovitch decía: “la amenaza es más fuerte que su ejecución”.

Ante el tablero y en la vida, cuando surge una amenaza, hay que descubrir sus causas y efectos; incluso, si se puede, tratar de sacarle algún provecho. El escritor Miguel de Cervantes Saavedra decía: “Mientras se amenaza, descansa el amenazador”.

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PARTIDA

Mediante el dominio de columnas, filas y diagonales, así como el socavamiento de la defensa enemiga, las blancas crean múltiples amenazas e imponen la rendición.

  • Blancas:  M. Canal
  • Negras: J. Sacconi
  •  Merán, 1926.

1. e4 e6 2. d4 d5 3. Cc3 Ab4 4. exd5 exd5 5. Ad3 Ce7 6. Dh5 Dd7 7. a3 g6 8. Df3 Cf5 9. Cge2 Cc6 10. O-O O-O 11. Cxd5 Ccxd4 12. Cxd4 Cxd4 13. De4 (Diagrama. Malignas amenazas que dan amplia movilidad a las blancas) Dc6 14. Dxd4 Ac5 15. Cf6+ Rh8 16. Dh4 h5 17. Dg5, rinden negras.

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