Los tres funcionarios de Pemex cesados la semana pasada por el derrame petrolero en el golfo de México tenían nivel gerencial (de nivel medio a bajo). Ninguno era de nivel directivo alto de Pemex corporativo.
Por el derrame de un oleoducto en la zona de plataformas del complejo petroquímico ubicado en Abkatún, en la región Marina Suroeste de Pemex Exploración y Producción (PEP), se separó del cargo al subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; al coordinador de Control Marino y Derrames, y al líder de Derrames y Residuos. Todos ellos de PEP.
Es inimaginable que, con un derrame de esta naturaleza, otros mandos de Pemex no hayan sabido del incidente. Y, peor aún, que le hayan ocultado la información a otras dependencias, centralmente a la Presidenta de la República, quien tuvo que “patinar” con una versión falsa durante más de dos meses.
Según los protocolos de Pemex de décadas atrás, cuando surge cualquier contingencia en las plataformas o en cualquier instalación, se generan de inmediato reportes que van a la plana mayor de PEP, pero incluso llegan hasta el director general de la petrolera.
Pemex mantiene desde hace décadas un sistema de monitoreo y reporteo diario sobre el desempeño operativo de ductos —incluso satelital, como dio a conocer N+— que incluye las incidencias operativas, accidentes, así como incidencias de seguridad física en instalaciones.
En el caso concreto del derrame del oleoducto de 36 pulgadas de la plataforma Pol Alfa, los sistemas de monitoreo de la presión de los ductos debieron detectar desde el 4 de febrero un cambio, lo que de inmediato debió haber sido reportado como parte de las tareas de reportes cotidianos a, por lo menos, el director general de Pemex y el director de PEP.
Además, el director general de Pemex volvió a decir cosas sin sentido la semana pasada, pues reveló que habían estado buzos y barcos desde el 6 de febrero tratando de localizar el derrame. Así, sin más, aceptó que desde el 6 de febrero se localizó la fuga, para lo cual Pemex gastó millones y millones de dólares en empresas especializadas, ¿pero él se enteró hasta el 3 de abril? ¿También el director de PEP? Entonces, ¿quién dio el aval para gastar esas cantidades de dinero?
Otro directivo que, sin duda, debió haber sabido del derrame, pues justamente esa es su chamba en la petrolera es el “subdirector corporativo de seguridad, salud, gestión ambiental y confiabilidad”, Bernardo Bosch Hernández, padre de la actual Miss Universo, Fátima Bosch.
Parece ser que el grado de confiablidad en su chamba es bajo; pero alto el que, por razones inexplicables, al padre de Miss Universo y a otros funcionarios se les ha dado un manto de impunidad sobre un derrame con el que quisieron engañar a la opinión pública y a la Presidenta de la República durante más de dos meses. El tiempo que mantuvieron el engaño afectó para que se realizara un plan integral de remediación ambiental.
Haber engañado a la Presidenta es quizá el mayor daño autoinfligido a la 4T, pues ha evidenciado la falta de rigor en todos los temas. La titular del Ejecutivo federal debe tomar cartas en el asunto, o sus subordinados le seguirán mintiendo y haciendo que ella pague los costos de ineficiencias y/o corruptelas. Ojalá haya consecuencias para toda una cadena de funcionarios irresponsables y mentirosos alojada en varias dependencias.
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