Las últimas elecciones relevantes en América Latina las han venido ganando candidatos presidenciales de derecha y/o que tenían el respaldo del gobierno de los Estados Unidos. Entre los casos más recientes –y varias de ellas elecciones reñidas– están los triunfos de: De la Espriella en Colombia, Fujimori en Perú, Asfura en Honduras, Kast en Chile y Fernández en Costa Rica.

Ahora, este próximo octubre habrá elecciones en Brasil y la derecha latinoamericana –e incluso con sigilo el gobierno estadounidense– está apoyando al candidato de derecha, Flavio Bolsonaro, contra el candidato del oficialismo y de la izquierda, el actual presidente Luiz Inacio Lula da Silva. Incluso el fin de semana el presidente de ultraderecha de Argentina (Milei) fue a Brasil para burdamente apoyar a Bolsonaro (y denostar a Lula da Silva), lo que ocasionó un conflicto diplomático.

En México hay elecciones en junio de 2027. Se van a elegir 17 gubernaturas, 500 diputados federales y miles de ayuntamientos. Será la elección más grande en la historia de México.

El gobierno federal y su partido, Morena, han tomado nota de los resultados en América Latina y aunque no hay evidencia concreta de injerencia extranjera definitoria, están preparando cambios a leyes y normas que tienen que ver con las elecciones y su cobertura mediática.

Se preparan para en septiembre aprobar las leyes contra la “injerencia extranjera”. Esto es el anular triunfos electorales de candidatos que se “pruebe” fueron beneficiados por algún gobierno o entidad extranjera. Además, se prepara una nueva regulación para la Inteligencia Artificial (IA) misma que hasta ahora los borradores de su redacción versan para prohibir lo que se conoce como “deep fakes”. Esto es la realización y diseminación de fotos y videos que parecen reales sin serlo. Lo que tiene un amplio uso electorero.

Al parecer, vendría también alguna regulación en materia de plataformas digitales. Y, el regulador de las telecomunicaciones, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), acaba de publicar ayer, para consulta pública, unos lineamientos que so pretexto de defender a las audiencias están centrados en combatir lo que denomina como “información falsa”. El fin es loable y la CRT ha hecho una magnífica labor en aterrizar unos lineamientos luego de un mandato legislativo plagado de errores, omisiones y excesos.

Pero los riesgos están en los detalles. ¿Quién podrá presentar quejas contra los informativos y sus comunicadores? ¿Pueden presentarse quejas de manera anónima, incluso por bots? ¿Es correcto que personas inexistentes (falsas) presenten quejas contra los informativos? ¿Quiénes van a resolver estas quejas?

Todo esto no es menor, pues por cada “noticia falsa” el medio de comunicación y/o programador podría ser multado con hasta 3% de sus ingresos anuales. No hay medio de comunicación en México que aguante un par de estas. Por lo que la CRT – que es parte del gobierno federal- tiene que seguir hilando fino para no pasar de ser un órgano técnico a uno censor. Por lo pronto es una buena señal que lejos de dar un “madruguete” hayan puesto en amplia consulta (20 días) los citados lineamientos.

Luego de revisar las elecciones acontecidas este año en América Latina, la única constante es la enorme polarización que en discursos y propaganda hacen los candidatos y partidos políticos en contienda. Un nivel de polarización aún no visto en México.

Morena está preocupado por lo que ha visto ocurrir, aunque las condiciones de México y el apoyo que este partido tiene son muy diferentes respecto a los partidos que han perdido en Sudamérica. Aun así, está tomando lo que parecen ser medidas para complicar, en cualquier forma, la injerencia extranjera y el perder elecciones.

Lo que está en proceso de construcción se podría asemejar a lo que el PRI, en su momento (1983), denominó fraude patriótico: “conjunto de artimañas antes, durante y después de los comicios, en franca violación a la ley, con la justificación que se trata de impedir que “la reacción” llegara al poder” (Víctor Quintana, La Jornada). De Morena acabar aprobando las medidas que arriba se citan, no cabría duda de que tiene el mismo ADN que el PRI de antaño.

Quizá valga más la pena centrar esfuerzos en medidas que den mayor certeza al país y atraigan inversiones nacionales y extranjeras. Lo que necesitamos son más empleos y crecimiento económico.

X: @JTejado

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