México es un ejercicio de imaginación constante. Dio al mundo la primera revolución documentada en la historia del hombre. Para mediados del siglo XX avanzó a dos pies contradictorios y en un punto excluyentes: desarrollo con bienestar producto de un gobierno inspirado en la revolución; y una élite gobernante determinada por el saqueo que sucumbió global y corrupta.

Como imaginación constante tiene a la primera mujer presidenta, la más votada en la historia. Como imaginación constante, un adulto mayor sentenció a Sheinbaum durante una gira: “Con ustedes estamos empezando a vivir” para situarnos frente a un tipo de solidaridad multicultural que recorre amplias zonas del país… el programa de asistencia es el nuevo actor social.

Solidaridad multicultural como la definida por Lea Ypi en su obra “Fronteras de clase”, donde dicha expresión “…se basa en la idea de que una comunidad política diversa no debería tratar de asimilar los distintos grupos sociales, sino acoger sus reivindicaciones, permitiéndoles desarrollar estilos de vida diferentes, defender normas culturales y lingüísticas propias e integrarse según modalidades que no les sean impuestas por una mayoría cultural dominante”.

Los programas sociales generan dependencia, pueden influir en la simpatía y disposición hacia determinados personajes. No obstante y quizá condicionada por el rol social de mujer, la presidenta comunica que es más importante el colectivo y el primero hacer por los demás. En la misma gira, abrazo y beso a una niña, “te acuerdas de mi, con mi pluma”.

En múltiples circunstancias la 4T le estorba a la presidenta quien parece identificar que las figuras de transformación están fuera de la casta política y que el poder se ejerce desde más espacios. Diversos videos evidencian que cuando el reconocimiento es recíproco, no hace falta protocolo para recibir una porra de una persona con discapacidad.

Por momentos Claudia Sheinbaum engulle a la 4T, perdida en explicar derrotas, falsas afiliaciones y amor por el dinero. Avanza también por el país en tanto las visiones machistas de la oposición extrañan mucho a AMLO y lanzan en denuesto que el tabasqueño “está detrás”.

Hace meses incluso diversos actores afirmaron que la doctora fabricó el ser acosada por un hombre en la calle para “cambiar la conversación”. Opositores empantanados en la creencia de que la ejecución política es para acumular poder. En contraste y con una mujer al frente, por momentos algunas escenas esbozan que el poder es para transformar y que el gobierno se trata de los más y no de una sola persona.

“Gracias por el apoyo de la discapacidad visual”, dice una mujer mientras la presidenta saluda. ¿Por qué es posible afirmar que el programa social es un nuevo agente? porque cada vez más mexicanos nacen con él, lo usan como mejor les place y resuelven lo inmediato. En suma, interacción, pertenencia y cotidianidad.

En tiempos donde la subsistencia política se sitúa en los extremos, fragmentos de un relato como el expuesto por la presidenta durante la conferencia matutina dotan de nuevos elementos y preguntas al análisis.

¿Cuánto debe generar un país para mantener al nuevo agente social no solo vigente sino en crecimiento?, ¿qué nueva psique social se conforma en el México profundo que consume su propia comunidad y no presta atención al círculo rojo porque simplemente no le importa?

Finalmente, ¿qué nueva pertenencia de clase intenta confeccionar la presidenta a partir de esto?: “De verdad, a mí se me salieron las lágrimas. Es ‘estamos aprendiendo a vivir’. No puede haber más unión entre un gobierno y su pueblo que lo que existe en México”, 8 de junio de 2026.

Consultor en El Instituto

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