Es inútil tratar de hacer justicia cuando esta pasa por la política, tal es el caso de la organización criminal “Los Zodiaco”, a quienes acusó en su momento la Procuraduría General de la República, por eso después de la sentencia que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación me he negado a hablar sobre los también conocidos “Vallarta”.

Esto indudablemente fue un arreglo político porque así convenía a algunos y hoy sigue siendo político, prueba de ello es que hay altas esferas en la primera línea del gobierno interesados en gestionar la libertad de estos personajes. Muchas de las víctimas de esta organización se quedaron sin acceso a la justicia, y por ellas, ¿quién habla?

Lo que sí mencionaré es la insensibilidad que como mexicanos y algunos medios de comunicación tienen para con las víctimas que somos quienes sufrimos las pérdidas de nuestros seres queridos, somos expuestas públicamente y más aún, nos enfrentamos al contubernio de algunos académicos con una pluma en la mano.

En primer lugar, hay un “periodista” que seguramente tiene alguna fijación mental por tener a delincuentes en la calle, se queja de que no lo dejaron entrar a entrevistar a Vallarta pero entró de manera ilegal y furtiva, a través de tráfico de influencias a un penal a visitar a Brenda Quevedo Cruz. Eso no lo menciona, que burla la ley igual que lo hacen los secuestradores, ¿será por eso que los defiende?

Le informo a la opinión pública y a este académico que quienes están en penales de alta seguridad se encuentran bajo reglas más estrictas que quien roba un celular, a ellos sí los puede ir a entrevistar, pero los procesados y sentenciados por delincuencia organizada siguen teniendo vínculos con el crimen organizado, sus tentáculos pueden seguir haciendo daño a sus víctimas y a la sociedad. Por lo tanto, la seguridad de los Ceferesos debe prevalecer para la seguridad de las víctimas.

Por otro lado, es importante hacer conciencia dentro de la sociedad que el espacio para escuchar la voz de los procesados por secuestro es el Juzgado y no una columna de un académico. Es absurda la postura de quien se rasga las vestiduras para dar voz a secuestradores y descalifica a las víctimas, como es el caso de Fernando Martí y Hugo Alberto Wallace Miranda a quienes mencionaron en una columna de este periódico.

La pregunta que habría que hacernos, es ¿qué interés en el fondo tiene un académico en defender a secuestradores cuando existen más de 70 tomos con confesiones, declaraciones, pruebas y evidencia suficiente para acreditar la responsabilidad de quienes secuestraron y asesinaron a mi hijo Hugo Alberto Wallace Miranda? Más allá de esto es importante tener claro que al contrario, se deben cerrar los espacios públicos a los delincuentes porque darles voz es hacer apología del delito y darles ideas de cómo seguirnos dañando como sociedad. Prueba de ello es que yo fui demandada por algunos miembros de la organización criminal “Los Vallarta”, por la madre de Brenda Quevedo Cruz y por una bloguera, por la cantidad de 950 millones de pesos, demanda que por cierto, perdieron.

Nuestra compasión empatía y apoyo, debe ser hacia todas las víctimas del delito, no hacia quienes nos agreden. Hoy los victimarios quieren convertirse en víctimas y a las víctimas convertirlas en victimarios.

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