China comprendió a la administración de Donald Trump desde el principio y lo ha demostrado con disciplina y diplomacia. El encuentro realizado en Palm Beach, la “Casa Blanca de Invierno”, descolocó a la opinión pública en 2017, mas los chinos aprovecharon la oportunidad. No importa dónde se encuentren los jefes de Estado, “lo más importante es desarrollar las relaciones China-Estados Unidos”, dijo entonces la vocera china Hua Chunying. Lo mismo vemos en Pekín casi una década después, Xi Jinping entendió, tomó nota y devolvió el favor.

Los chinos han sido flexibles con las formas, pero claros con sus prioridades con EU: Muchas relaciones económicas y paz, poca ideología y discursos ofensivos. Respeto y sobriedad se respiraron frente a las palmeras de Mar-a-Lago y ahora frente al Palacio Imperial y el Ejército Popular de Liberación. Tres centenares de niñas y niños dieron una cálida bienvenida al mandatario estadounidense con flores, banderas, canciones y abrieron las puertas de la ciudad prohibida, en un 13 de mayo histórico. El mensaje fue revelador, a China lo que le importa es el futuro.

El presidente chino y su gobierno han tolerado golpes comerciales, críticas sobre su democracia e incluso racismo en su diáspora, mas no se han desviado de sus objetivos con la Unión Americana. Nunca se exhibe una confrontación personal de Xi Jinping ante Trump y mucho menos críticas sobre su persona. Aunque haya inconsistencias y agresiones de EU, los chinos han permanecido solemnes y enfocados. Ahí es donde han sacado gran ventaja a Occidente, a socios europeos de EU, México y Canadá.

China entendió de inmediato lo urgente de la visita estadounidense. Los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, cargaron la carpeta de Irán y la premura de reabrir el Estrecho de Ormuz. Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) y Tim Cook (Apple) pujaron por asegurar suministro de minerales estratégicos y tierras raras, clave para la industria automotriz eléctrica, ia, baterías y semiconductores. Los chinos producen el 70% de las tierras raras, mientras son abrumadores en su procesamiento, controlan más del 90% global. No fue casualidad que asistiera el secretario del Tesoro, Scott Bessent. China es el tercer mayor tenedor mundial de bonos del Tesoro de EU (alrededor de 690 mmd), también con cuentas chinas de bonos de EU bajo el nombre de Bélgica.

Otro atino chino es que han conseguido negociar a puerta cerrada con el presidente Trump lo realmente importante. No hay roces visibles sobre el poder nuclear de cada uno o la paz mundial. En las zonas de influencia, China es muy cuidadosa ante Cuba y no ha sido protagonista en Ucrania. En respuesta, EU defiende a Taiwán en la opinión pública, mientras respeta la voz de Pekín en soluciones a largo plazo.

Estados Unidos sale en una carrera para retomar su auge mundial. China funciona a veces como socio o como competidor, pero siempre lo hace con moderación y recato. Trump regresó de su gira al país de la gran muralla con varios resultados. Hay un anuncio de la venta de 200 jets “americanos” Boeing que podrían llegar a 750 y productos agrícolas. Una conclusión positiva para ambas naciones es que EU considera cada vez más a la población china como un potencial mercado, más que un mero proveedor de manufacturas y tierras raras.

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