La sociedad de Estados Unidos está inquieta con sus socios internacionales y no quiere que sus aliados sean una carga. México percibe ese descontento como sanciones, aranceles o deportaciones. El telón de fondo es una irritación cultural, sectores estadounidenses que no ven o no consideran que sus vecinos les ayudan a recuperar su liderazgo.

El futuro comercial de América del Norte parece supeditado al poder de Estados Unidos, pero las herramientas suaves como la cultura juegan también un papel relevante. Durante la Administración Trump es tan importante el contenido como la envoltura.

¿Qué esperan los “americanos” de un aliado? Desean que se alineen sus intereses y valores. Los económicos son los más fáciles del explicar. En grandes ciudades de EU como Nueva York, Los Angeles, Miami y Chicago se comunica que el comercio bilateral con México representa $873 mil mdd. Además, los mexicanos compran más de EU que China, Japón y Corea del Sur juntos, sea tecnología, servicios, cerdo o maíz. Pero, falta compartirlo en la “América profunda”.

Nos preguntamos ¿cómo han afrontado estas naciones el ataque de EU a su imagen y economías? La evidencia muestra que estos países, junto con varios árabes, han invertido en cabildeo (lobby) al interior de EU y en medios de comunicación en inglés. También resalta su forma de negociación sombría y enfocada en objetivos comerciales.

En una sociedad estadounidense cambiante, la alineación cultural también cambia. La identidad de EU ya no se limita a las antiguas clasificaciones de blancos protestantes, afroamericanos o latinos, hay nuevos entendimientos de lo que es ser “americano”. También se espera más de los aliados y los vecinos como México.

Sin embargo, hay rasgos culturales del México actual que pueden generar cercanía con la Unión Americana. Las afinidades superan la atracción que pueda generar la gastronomía, música o arte mexicanos, se refieren a formas de convivencia y normas compartidas. La organización More in Common US (más en común EU), ha realizado investigaciones que nos ayudan a entender los “irritantes” de los estadounidenses ante los extranjeros y cómo enfrentarlos.

Según el reporte “Beyond MAGA,” hay una inquietud general en Estados Unidos de que está en decadencia. La idea de que debe volver a ser el líder, la comparten desde republicanos hasta demócratas y ciudadanos “americanos” en general. Mexicanos y canadienses sólo han leído la parte donde se les acusa de que son una “carga” para la Unión Americana y no donde son un socio que debería ayudar al “auge estadounidense”. Eso busca EU de sus aliados.

Por eso, en el contexto de la discusión del T-MEC, el discurso que México debe promover en tierras estadounidenses es que los mexicanos no contribuyen a la caída de Estados Unidos (American Decline), sino a su ascenso. Al igual que EU, México es un país de “trabajo duro,” con “familias sólidas” y que construye una región. Por ejemplo, hay una identidad del presidente Trump que cita More in Common en la que sí podrían alinearse mexicanos y canadienses: la de “constructor” (builder). México y Canadá pueden hacer equipo para “componer lo que está descompuesto” en el vecindario. Las otras identidades son incompatibles y no ayudan a la unidad de América del Norte: redentor, gran narrador y blasfemador. Ahí la alineación es poco conveniente.

Especialista en geopolítica y miembro de COMEXI

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