El comercio de México con la Unión Europea presenta buenas y malas noticias. Hay una autopista pavimentada con las mejores reglas, socios confiables y predecibles, pero inercias que impiden actualizar prioridades en ambos lados del Atlántico. Van y vienen millones de autopartes, productos químico-farmacéuticos y componentes electrónicos, mas la ecuación incluye aún pocos aguacates.

La mala nueva es que todavía no se puede girar el timón de las tendencias geopolíticas. Si bien la UE, con todos sus miembros, es de los mejores socios institucionales mexicanos —muy respetuoso del Estado de Derecho—, el interés comercial mexicano sigue fijo en la Unión Americana y Canadá.

La firma del Acuerdo Global Modernizado con la UE es alentadora y llega acompañada de otra oportunidad relevante para la parte mexicana, los posibles financiamientos del Banco Europeo de Inversiones. No sólo es atractiva la cifra de €3 mil millones de euros, sino el contenido de los créditos, destinados a proyectos de descarbonización de la economía, transición energética o movilidad sostenible. Un ejemplo concreto sería desarrollar autos mexicanos híbridos asequibles, para renovar los taxis que circulan la Ciudad de México (más de 130 mil) y limpiar el aire de la megalópolis.

Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos representan un tajante 83%. Aunque la UE en su conjunto supera las exportaciones a Canadá, al desagregar países, el mayor destino europeo que es Alemania, recibe sólo un tercio de lo exportado a los canadienses ($7,720 mdd vs. $22,169 mdd en 2025). Lo interesante en el carril de ventas mexicanas, es qué tanto rumbo a Canadá como a Alemania, más de la mitad de las exportaciones, en ambos casos, se relaciona al sector automotriz. La ciudad más sureña que participa en esta “Autobahn” comercial es Puebla, la frontera virtual los exportadores.

Viendo hacia el Atlántico, el viejo continente no despierta el apetito de grandes negocios mexicanos como la exportación de jitomate y aguacate. El ejemplo de Alemania explicaría quizá que hay proveedores de “tomate” más cercanos. Holanda y España son vecinos europeos, con hortalizas aledañas y el viaje en barco desde Marruecos es más corto que desde aguas mexicanas.

El caso del aguacate es distinto, México sería muy competitivo de interesarle. El mercado de la Unión Europea para el aguacate se estimó en $2.8 mil mdd (2024) y es de los de mayor crecimiento en el mundo. En 2025, Perú fue el principal exportador de aguacate a la UE, captando 47% de mercado. Asimismo, los principales exportadores a Alemania fueron Perú, Chile y Marruecos, seguidos por Israel y Sudáfrica. Los alemanes aumentaron su consumo de aguacate el 10% el mismo año.

En relación a la demanda de minerales y las tendencias mundiales de tecnología, como semiconductores y baterías, en junio de 2025 la Unión Europea eligió 13 proyectos estratégicos en 11 países que no comprenden a México. Resaltan Brasil, Canadá, Kazajastán, Serbia, Sudáfica, Ucrania y Zambia. Los minerales estratégicos son otro de los temas que podrían ampliar las autopistas tradicionales entre México en Europa.

El trabajo pendiente para la parte mexicana es entender a profundidad el mercado europeo y sus tendencias de consumo, así como su idiosincrasia y marketing diferenciado. Eso implica una inversión en la compresión de país por país europeo y la difusión de esa información estratégica entre empresarios mexicanos.

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