Los mexicanos somos partícipes en un ecocidio diario a través de los miles de millones de colillas de cigarro que se tiran al suelo o a la basura. Sí, estimados lectores, escucharon bien: miles de millones, no es exageración. Imagínense el Zócalo cubierto de colillas hasta la altura de una persona de 1.80 metros.

Esta es la cantidad de este desecho tóxico no degradable que producimos en conjunto. Bueno, no todos: hablamos de quienes fuman. Toda ésta es información que, sorprendentemente, no se da a conocer en México en toda su gravedad, convenientemente, ni por nuestro gobierno ni por nuestra Secretaría de Salud.

Nos preguntamos si no habrá un pacto secreto para no afectar la llamada "economía negra" encabezada por las transnacionales de tabaco. Las cifras no mienten, estimados lectores, pueden buscarlas ustedes mismos. Pero vamos a vernos conservadores, porque nunca falta el famoso tonto útil que defiende a las corporaciones... y vamos a suponer que la cuestionable cifra oficial que nos dan nuestras autoridades es real: existen en México 14 millones de personas de entre 12 y 60 años en promedio que fuman tabaco.

Si seguimos siendo conservadores y calculamos que cada uno de estos 14 millones fuma solo 4 cigarros al día, eso nos da una cifra estremecedora: 52 millones de colillas diarias, lo que equivale a un total de 19 mil millones al año. ¿Pueden imaginarlo?

Pero lo peor es que si juntáramos las colillas de residuo de casi tres años y las acomodáramos en capas regulares, alcanzarían a llenar el Zócalo hasta 1.80 metros de altura. ¿Les gustaría echarse un clavadito en ellas?

​Ya no estamos hablando aquí de un solo problema de salud, sino de un ecocidio con efecto mariposa de proporciones mayores. Sabemos que el humo de tabaco es una mezcla mortal de miles de sustancias químicas; 250 de ellas son altamente nocivas y 70 causan cáncer.

Todo esto queda impregnado en las colillas que muchos oficinistas tiraban al suelo en su hora del cigarrito, antes y después de la comida, o los más educados depositan en un basurero. Pero sin importar si son arrastradas por lluvias o llevadas a los depósitos, lo cierto es que las colillas están hechas principalmente de acetato de celulosa, que no es biodegradable, tardando décadas en descomponerse y está impregnado con miles de sustancias tóxicas como cadmio, arsénico y nicotina, que son liberadas al medio ambiente.

​Esa colilla que se deja caer al suelo después del chisme afuera de la oficina, la escuela, o cuando se sale del metro y se aplica el típico "un tabaco pal frío", contribuye además a la obstrucción de la red hidráulica, agravando las inundaciones.

Una vez en el sistema de drenaje, su destino final son nuestros ríos, lagos y mares, poniendo en riesgo el ciclo ecológico de especies marinas como peces, moluscos y aves.

Algunos expertos incluso señalan que tirar tan solo una colilla puede ocasionar la contaminación de 50 litros de agua potable. Se ha encontrado hasta kilo y medio de colillas en los estómagos de ballenas y hasta medio kilo en especies más pequeñas del mar. Ya no hablemos de no usar popotes por aquel video de la tortuguita.

En el caso de las colillas que se quedan en tierra, son remojadas por los ciclos de lluvia y cada año liberan cantidades estratosféricas de los mencionados cadmio y arsénico, que llegan a los mantos freáticos de agua que surten a nuestras comunidades.

De todo este daño colateral no se habla. ¿Será que algún día los godines que fuman afuera de sus edificios o al salir de la fonda serán vistos como primitivos aldeanos que en la Edad Media tiraban sus desechos por la ventana?

​Porque también las facturas médicas las pagamos todos. En 2023, la Secretaría de Salud difundió una estimación de más de 116 mil millones de pesos anuales en costos médicos atribuibles al tabaquismo.

Pero ¿qué debemos hacer? ¿exigir a las tabacaleras que asuman la gestión de sus residuos, junto con apoyo para quienes quieren dejar de fumar‽ Ambas medidas tienen respaldo de la OMS, pero no se aplican con fuerza en la realidad.

Lo único es comenzar a exigir más responsabilidad para quien autoriza, para quien vende, para quien fuma y para quien distribuye. Los cigarros y las colillas son de algunos; el medio ambiente es de todos.

homerobazanuniversal@gmail.com

TEMAS RELACIONADOS