Acaba de anunciar Sheinbaum que esta semana la Fiscalía General de la República, que preside la señora Ernestina Godoy, presentará un nuevo informe sobre Ayotzinapa. Una vez más se explicarán nuevas y muy relevantes guías de investigación. Son líneas que ya conocen los padres, ante quienes Sheinbaum renovó el compromiso de hallar a sus hijos.

Curiosamente, esa promesa presidencial coincide con que un diputado del MoReNa, González, propuso combatir las novatadas en las escuelas patrias, asestándole multa de medio millón de pesos a quienes las toleren o desatiendan, según la “Ley General de Educación”.

¿Incluiría a Normales Rurales como la de Ayotzinapa? Para González, novatada significa “cualquier práctica de iniciación, integración o conducta realizada con motivo del ingreso o permanencia de estudiantes” que tenga como propósito “someterlos, amenazarlos, agredirlos, discriminarlos o poner en riesgo su integridad física, psicológica o sexual.” Entre tales prácticas se cuenta “privarlos de alimentos, agua o descanso, obligarlos a consumir bebidas alcohólicas o sustancias psicoactivas, desnudarlos o exhibirlos” y un triste etcétera.

Pero ¿Ayotzinapa se relaciona con las novatadas? Lo explico en “Ayotzinapa y la pregunta de don Epifanio”, capítulo de mi libro Paseos por la Calle de la Amargura (Debate Random House, 2018). La pregunta era la que hacían los padres de los 43 ante el horror de aquella noche: “¿quién los envió a Iguala?” Pienso que los envió la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), una organización leninista/juche que se presume “semiclandestina”, que ha privatizado en los hechos las Normales Rurales y cuya idea de las novatadas (además de la inicial semana de torturas) incluye enviar “pelones” a secuestrar autobuses, cerrar carreteras, incendiar gasolineras, alborotar en la UNAM y, claro, trasladarse a Iguala para…

La iniciativa de González va contra las novatadas en todas las escuelas, pero ignoro si incluirá a las Normales Rurales donde tienen rango de tortura. Además de las golpizas y las humillaciones que mandan al hospital a jóvenes mujeres y hombres, han mandado al panteón a otros en las de Durango, Puebla y Chiapas. Uno de ellos, el joven Brayan Zarco, pagó con su vida el haberse quedado dormido cuando lo tenían de guardia. La FECSM no lo desapareció en Iguala y se limitó a aventar su cuerpo a una batea fuera de su anormal Normal.

La iniciativa de González incluye asignar responsabilidades a las autoridades educativas (cuyo titular, Mario Delgado, promovía la difusión del marxismo-leninismo cuando era líder del MoReNa), si bien la verdadera autoridad en las Normales Rurales es de la FECSM, a la que nadie pide cuentas ni con el pétalo de un reporte.

Creo que en estos días, a raíz del anuncio de Sheinbaum, los veremos desfilar con su habitual disciplina paramilitar y sus consignas curiosamente coreadas, exigiendo justicia para los 43, mientras las “Comisiones Unidas de Educación y Derechos de la Niñez y Adolescencia” deciden si su actuar califica de novatada o no.

En fin. Ojalá que este nuevo episodio del horror de la noche de Iguala que arrastramos desde 2014 no se limite a los “análisis profundos de los registros telefónicos” que dice Sheinbaum. Ojalá que incluya profundos análisis sobre quién y cómo y cuánto y desde cuándo manda en las Normales Rurales de México.

Yo no espero gran cosa, pues no olvido que por “novatada” también se entiende jugarle una broma a un incauto, o incauta…

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