No estoy seguro, eran los años ochenta, creo que Ronald Reagan gobernaba Estados Unidos, cuando la presión moralizante sobre México, exigía que se combatiera con mayor determinación el narcotráfico. Aquí vivíamos las secuelas de José López Portillo, y el jefe de la policía era Arturo “el Negro” Durazo, para los más jóvenes, ese señor Durazo era un disfraz de policía depravado, corrupto, asesino que vivía con total impunidad, no muy distinto a muchos matones locales que tienen mando policiaco.

El punto es que la presión internacional sobre México era enorme para luchar contra la mafia mexicana que introducía drogas al enorme mercado de los Estados Unidos. La retórica no se hizo esperar, si los norteamericanos nos decían “mexicanos corruptos”, nosotros les devolvíamos el insulto: “gringos marihuanos”.

Eso hizo la presidenta mexicana a la acusación de Donald Trump en la Organización de las Naciones Unidas, cuando dijo que México es el epicentro de los cárteles, la mandataria contestó, como en los ochenta: gringos marihuanos.

El problema es que Reagan y Miguel de la Madrid apenas estaban construyendo un acuerdo de aranceles y tarifas, no tenían firmado un tratado de libre comercio. El problema es que la presidenta Sheinbaum no va, justamente al mismo lugar, a la ONU, a Nueva York, a revirar la ofensa de Trump, y clamar “es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas”. La sala de Naciones Unidas se hubiera estremecido. No es lo mismo decirlo en un rincón de Palacio Nacional, frente a algunos periodistas profesionales y muchos lambiscones.

El mensaje lo recibió en directo una delegación mexicana, encabezada (es un decir) por funcionarios menores, con cara de asustados y sin posibilidad de respuesta con nivel presidencial.

Pero más, la presidenta no va a Estados Unidos, y sí va a China, competencia comercial no sólo de Estados Unidos, sino de América del Norte. Está muy bien, somos soberanos para definir nuestra agenda en el exterior y marcar nuestras prioridades. Suerte a Ebrard, y al Canciller en la ratificación del tratado de libre comercio.

Posdata.- Apoyo en el futbol al Atlético Morelia, que si gana pueda subir a primera división, y destaco que sólo un jugador —aunque español— del Morelia habló en el Senado de la República, aun con la amenaza de “no vas a volver a jugar”. Bien Roberto Galán con valentía michoacana cuida la portería y a la afición, y sobre todo al mérito, tan devaluado en esta mediocridad que nos gobierna.

Diputado federal

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