Pachuca se burla de la Liga MX, del Gobierno, de la gente, de todos…

Gerardo Velázquez de Léon

Romper las reglas, hacer de los caprichos órdenes y manejar a su placer las cosas, es parte de lo que se ha vivido en este equipo de futbol

Imágenes que son un monumento a la corrupción, al desorden y al pasar las disposiciones oficiales al escritorio de lo intrascendente, porque sabiendo que —de no hacerles caso— no repercute en maldita la cosa. Aficionados y más aficionados, por supuesto que más de los cerca de 10 mil que les permitieron ingresar al estadio Hidalgo para la semifinal contra Cruz Azul. Imágenes que han dado la vuelta al mundo, incluyendo celulares y salas de juntas de ejecutivos, patrocinadores, políticos.

Nadie puede asegurar que se hayan vendido más boletos que los permitidos; ese no es el problema, sino que alguien con mente brillante dio la orden de que no pasaba nada, que si llegan sin boleto, que pasen. No hay castigos severos en la tierra donde se forjó este emporio futbolístico gracias a la complicidad del Gobierno local, como se documentó en EL UNIVERSAL en 2007, en una investigación de José Ángel Parra, ganadora del Premio Nacional de Periodismo.

Por eso, la multa de 504 mil 810 pesos (44 mil 810 pesos por rebasar el aforo y 460 mil pesos por no acatar las disposiciones de bioseguridad) impuesta por la presidencia municipal de Pachuca, es ridícula, como la blandengue ejecución del orden por parte de la Comisión Disciplinaria de la Femexfut. La semana pasada, en los cuartos de final, en ese mismo estadio, la autoridad desapareció cuando ingresaron siete personas al campo de juego; afortunadamente, con actitud de solamente tocar a sus ídolos del América y no agredirlos, lo que hubiera sido una tragedia. El castigo fue laxo, solamente un aviso de veto, y ahora pasa esto.

Puedes leer: "Pachuca vs Cruz Azul, estuvo a punto de suspenderse"

Romper las reglas, hacer de los caprichos órdenes y manejar a su placer las cosas, es parte de lo que se ha vivido en este equipo de futbol. El gobierno de Hidalgo, encabezado por Omar Fayad Meneses, debería revisar la ridícula sanción impuesta, una multa que solamente representa la ejecución burocrática de hacer creer a la sociedad que están actuando por su bien, cuando es lo contrario. Es penosa y fuera de contexto, porque en ese mismo estado hemos conocido clausuras de restaurantes, bares y hasta tiendas de conveniencia por no cumplir las reglas; ahí sí, cuando no hay influyentes personajes de por medio, sí sancionan como debe ser.

En Hidalgo, durante la pandemia estuvo prohibido vender alcohol, y a quienes pillaban, sancionaban con severidad. Anteayer, cuando las autoridades permitieron el 40% del aforo al estadio, se burlaron de ellos y, en vez de ejecutar gobernabilidad, hacen el mismo papelón que los que permitieron este abuso en la tribunas.

Parece que México es el único país donde se hacen reglas para romperlas, temas que a veces no conviene exponer o denunciar por el miedo a quedar mal con quienes tienen estrecha amistad, negocios, intereses, o simplemente porque les dan unos pants, unos pastes o una canasta de fruta. Mikel Arriola tiene todo el próximo lunes para cambiar las cosas en el futbol mexicano, ante los dueños, imponer orden, cambiar reglamentos obsoletos y de una buena vez tener un futbol limpio, ordenado, justo y decente. Este deporte va mucho más allá de simplemente ver rodar un balón y a 22 futbolistas intentando ganar, es un factor social importantísimo, un escenario público y, si ellos no ponen el ejemplo, si la autoridad los solapa, ¿entonces?

@gvlo2008 - [email protected]

 

 
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