México y su alarmante falta de civismo

Gerardo Velázquez de Léon

De nada sirve abrir los estadios si el comportamiento de los aficionados no es el correcto.

De nada sirve abrir los estadios si el comportamiento de los aficionados no es el correcto. Hay un encendido debate entre los defensores de que sigan cerrados y quienes, como su servidor, estamos seguros de que deben abrirse. ¿Por qué?, simple, porque los gobiernos estatales no deben aplicar permisos sesgados, sus decisiones deben ser generales, no particulares. Así que si dejan abrir cines, centros comerciales, iglesias, restaurantes, gimnasios, ¿por qué no los estadios?

Es por eso que México está ante una gran prueba de civismo, uno de los grandes males de nuestra sociedad, del mismo nivel o superior a la corrupción y violencia.

Es claro que es un tema que no importa a la cúpula en el poder, se ríen y minimizan escenas como la #Lady3Pesos, una mujer que insultó a guardias de seguridad que no la dejaron entrar con una menor de edad a una tienda gritándoles:  “Dame los cinco pesos del estacionamiento entonces...  Eres un naco, ganas tres pesos, perdón. Tráeme al gerente, tráeme al gerente”. Y agregó: “¿Ganas tres pesos, verdad? Vete a comer chicharrón en salsa verde, jodido”. O aquella bochornosa escena donde apareció #LordPizza en Naucalpan, un hombre que amenazó a los empleados para que le vendieran una pizza, luego de que le pidieron que se colocara bien el cubrebocas. Llegó a los empujones y hasta dijo: “¿Me vas a dar mi pizza sí, o no?... Tráeme la pistola”, le dijo a uno de sus acompañantes. 


O qué piensan del #LordPantera, un video que se viralizó después de haber amenazado a un empleado de una cafetería que le pidió que usara un cubrebocas. Se quitó la playera y comenzó a amenazar al empleado diciéndole que era una pantera para pelear y que “se lo comería de un bocado”.
 
 

Es decir, mientras el Gobierno está enfocado en el Penacho de Moctezuma o en que desde España ofrezcan disculpas por la Conquista, o a señalar a los medios de comunicación críticos, dejan que la población vaya haciendo lo que se le pegue la gana, que el civismo no exista y que se vivan momentos como los documentados día a día en redes sociales.

En el futbol, no; ahí se debe aplicar dureza a quien no cumpla con los protocolos impuestos para quienes pretendan ingresar a un estadio. Demostrar que hay educación, y que comprar un boleto no les da derecho a hacer lo que se les pegue su reverenda gana. Respetar al prójimo y a su equipo debe ser la premisa de esta apertura de algunas plazas en la Liga MX.

No sentirse que por pagar una entrada se es libre de no respetar a los demás, ni mucho menos a la autoridad. Si les solicitan cubrebocas, usar cubrebocas; si no pueden ingresar niños menores de 12 años, no intentar hacer trampa; si no se permite lanzar agua, cerveza o cualquier líquido, no hacerlo cuando caiga un gol. RESPETAR, sí, algo que parece tan sencillo y que parece a nadie importarle, desde la cabeza del país hasta el más simple ciudadano. Nos falta tanto como sociedad, tanto, tanto, que el futbol podría ser un gran detonante para RESPETARNOS, y quien no lo haga, que no vuelva a entrar a un estadio. Así de drástico debería ser tomar las decisiones.

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