Mejía Barón, lejos de ser la salvación de Pumas

Gerardo Velázquez de Léon

Luce más como una decisión rápida dentro del manejo de crisis, una manera de apelar a la nostalgia de lo que representa este personaje para el club universitario

El paso que ha dado el Patronato de los Pumas, con la llegada de Miguel Mejía Barón como vicepresidente deportivo, no es —por mucho— un movimiento salvador que de la noche a la mañana ayude a terminar con la pobreza deportiva en la que ha caído esta institución por la ignorancia de los personajes que la manejan.

Luce más como una decisión rápida dentro del manejo de crisis, una manera de apelar a la nostalgia de lo que representa este personaje para el club universitario como jugador, entrenador y en algún momento sí, hasta como directivo, pero el mismo Mejía Barón se encargó de poner las cosas conforme a la realidad que vive el equipo y la realidad con la que llega.

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Y es que él mismo se encargó, durante la conferencia de presentación, de hacer que la afición universitaria tome las cosas con calma, ya que sabe perfectamente que es una institución muy golpeada por las malas decisiones, con el discurso de revivir La Cantera y —sobre todo— las malísimas contrataciones de extranjeros que hicieron. Por eso, dijo que necesita tiempo para hacer un diagnóstico y realizar un plan con el que buscará que este equipo salga de la oscuridad en la que navega.

Pero eso, además, puede tardar no solamente lo que queda de este torneo e incluso el siguiente, lo que también pudiera representarles ya un problema en la tabla de cocientes. Si este hombre quiere realmente levantar a este equipo, necesita no solamente autonomía, sino —además— buscar gente con la que pueda asociarse para trabajar de buena forma, a pesar —insisto— de las creencias que existen desde las cabezas.
 

Mejía Barón tiene que buscar hacer fuerza con los exjugadores que hoy trabajan en la institución como parte de la directiva, de la inteligencia deportiva y de los cuerpos técnicos de los equipos juveniles. No buscar que su discurso sea el mismo, el de la identidad puma y la reinvención de La Cantera solamente por su llegada. El proceso será —quizá— largo, doloroso, pero si no cae en la misma dinámica de quienes gracias a su amistad con el rector fueron bendecidos con el manejo del club, puede  sacarlo adelante.

La directiva de los Pumas anunció la llegada de un hombre de casa, como parte de su estrategia para calmar las aguas, pero si este personaje realmente trabaja y logra la reforma que tanto quiere la afición auriazul, no solamente sacará de la mediocridad a los universitarios, sino que terminará de exhibir a esa gente que no tiene ni maldita idea de futbol y ha llevado al club a una crisis.

@gvlo2008 - [email protected]

 

 

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