La Selección Mexicana, primera clasificada a Qatar

Gerardo Velázquez de Léon

Si existiera una real exigencia, a Martino deberían pedirle ir al Mundial como el número uno de la zona, algo que sí logró el multicriticado Juan Carlos Osorio en la eliminatoria anterior, pese a que habían pasado muchos años sin tener la cima

La eliminatoria a Qatar tiene 42 puntos en disputa; de estos, la Selección Nacional de Gerardo Martino ya tiene siete y, de no existir una desgracia futbolística, cerrará la segunda ventana de partidos de clasificación con las suficientes unidades para convertirse rápidamente en la primera clasificada a la Copa del Mundo.

Canadá y Honduras en el Estadio Azteca y la visita al Cuscatlán para jugar contra El Salvador, no deberían ser escollos para encontrar puntos, mínimo otros siete, que los llevaría a tener —casi a la mitad del camino— seguridad absoluta para acudir al Mundial por octava edición consecutiva; de hecho, la Selección Mexicana solamente ha quedado fuera de tres Mundiales por ser eliminada futbolísticamente, además del más reciente al que no acudió, el de Italia 1990, que se suscitó por los tramposos federativos mexicanos, en el famoso caso de los Cachirules.

Pero no quiere decir absolutamente nada que se consiga rápido el boleto a Qatar; al contrario, debería ser el punto de inflexión para volver a encontrar el nivel perdido, recobrar la memoria futbolística, porque —desde el inicio de 2021— el equipo de Martino no ha sido el mismo y solamente ha mostrado inconsistencia y vulnerabilidad. Dos finales perdidas contra Estados Unidos, y no ganarle a rivales del área como Trinidad y Tobago y Costa Rica (Nations League), ha llevado a mostrar una imagen irreconocible, por lo visto en la primera etapa de Tata como entrenador nacional. Hay un punto de comparación y eso muestra una distancia evidente en los partidos en plena época de pandemia. Si están con tranquilidad en la eliminatoria es por la escasa calidad de los rivales, no por brillantez futbolística.
 

Ya no habrá pretextos, ya contarán con equipo completo, con Raúl Jiménez e Hirving Lozano, con el Estadio Azteca abierto para recibir a más de 60 mil personas. No más depresión de puertas cerradas y un partido sin ambiente, sin estímulo para los jugadores. Pero entenderán que también conlleva una presión, porque —hasta ahora— no han sido apretados por su propio público o abucheados, pese a perder la final de la Copa de Oro, porque en Estados Unidos el seguidor no es exigente con la Selección Mexicana. Lo que le den, lo celebra, sin importar el nivel de juego. Acá las cosas son distintas, hay exigencia de un público conocedor.

De lo que resta del año para la Selección Nacional, se podría tomar como visitas peligrosas las que harán en noviembre en Cincinnati y Edmonton, pero para llegar al norte del continente ya tendrán un muy buen colchón de puntos que no hará que el riesgo eliminatorio exista. Claro que Estados Unidos está por encima de México en estos tiempos, así lo demostró en el verano ganándole la final de la Nations League en Denver —con su equipo titular— y en Las Vegas la Copa de Oro, donde con suplentes terminaron ganando 1-0. Pero para la fortuna de Martino, hay tres boletos a Qatar; por eso, las matemáticas le favorecerán evidentemente después de estos tres partidos, a disputarse en siete días.

Si existiera una real exigencia, a Martino deberían pedirle ir al Mundial como el número uno de la zona, algo que sí logró el multicriticado Juan Carlos Osorio en la eliminatoria anterior, pese a que habían pasado muchos años sin tener la cima. 

@gvlo2008
[email protected] Aficionado metió una pistola al Estadio Azteca y amenazó con "matar a unos americanistas"

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