La pobreza del millonario torneo mexicano

Gerardo Velázquez de Léon

Sin venta de entradas, sin esquilmos, sin goles. El escenario debe cambiar, el control remoto es el peor enemigo de los equipos

El futbol mexicano está en un tobogán. Al terminar el partido entre Puebla y Rayados, de la larguísima Jornada 4, el torneo se ubica como el más pobre en goles, igualando lo de 1972: promediando —en 35 partidos— la nada presumible cifra de 1.9 goles por juego. El de 1968-69 fue el segundo torneo más pobre de anotaciones en la historia (promedió 2.0 goles por partido). 
Entrenadores con miedo a perder, sistema de competencia cómodo y que fomenta la nula competitividad... En fin, hay muchas características que pueden poner al futbol mexicano de hoy en una espiral.

México tiene alrededor 60 millones de televisiones, según el más reciente estudio estadístico del  Instituto Federal de Telecomunicaciones de 2020. De esos aparatos, no más de 13 millones cuentan con sistema de televisión restringida; es decir, la población mexicana no llega ni al 20% en ese rubro. Por eso no se ve el futbol mexicano.

En las primeras cuatro jornadas del torneo, los equipos que se transmiten en exclusiva en ESPN y Fox Sports han sumado poco más de tres millones de televidentes, cifra muy, pero muy baja, para un total de 11 partidos, de los que existen registro. Los de Izzi no aparecen en estos ratings, pero —al ser un canal tan restringido como el que tienen con Afizzionados— nada espectaculares deben ser los números.

Según cifras de Nielsen Ibope, en la Jornada 1 Xolos vs. Pumas tuvo 155 mil televidentes; Santos vs. Cruz Azul 350 mil y Pachuca vs. Juárez 140 mil. Para la Jornada 2, Santos vs. Tigres sumó 410 mil; Monterrey vs. América 800 mil, y León vs. Pachuca 280 mil. En la Jornada 3, San Luis vs. Chivas 325 mil televidentes; Pachuca vs. Cruz Azul 350 mil, mientras que en la Jornada 4, Xolos vs. Toluca no llegó a los 100 mil, registrando 98 mil; León vs. San Luis 225 mil y Santos vs. América, tuvo 500 mil.

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Así que, además de pocos goles, hay escaso espectáculo y una difusión muy pobre de muchos partidos. A esto, sumemos que los muchos millones de dólares que prometió Fox Sports a sus cinco equipos están en vilo, con el tema de la desincorporación de Disney. Por lo pronto, aún no pagan a Santos el partido de Liguilla del torneo pasado y ya está en tribunales el caso. Si entra una nueva empresa, que no tenga la solvencia —como hasta ahora parece que será—, esto se convertirá en una caída muy grave para el futbol mexicano. Los patrocinadores no deben estar nada contentos de que sus marcas aparezcan en tan poca audiencia. Ejemplo, Santos solamente se verá en TV abierta en dos partidos de la temporada regular: el de la Jornada 2 que transmitió Azteca contra Mazatlán y el de la Jornada 9 contra Pumas, que transmitirá Televisa. Y así pasa con otros.

Entonces, sin venta de entradas, sin esquilmos, sin goles. El escenario debe cambiar, el control remoto es el peor enemigo de los equipos; por eso, agradar, brindar espectáculo, debe ser vital. De igual forma, que estos equipos que apostaron por la TV restringida acepten su realidad y que se den cuenta de que los millones de dólares que han pagado por sus derechos de transmisión no han servido en nada para armar planteles poderosos, espectaculares, y así —cada vez— será menos la audiencia.

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