La misógina FIFA, siempre recordada en el Día de la Mujer

Gerardo Velázquez de Léon

El deporte es una de las actividades que más diferencia tiene en cuanto a género. En el futbol, es evidente y catastrófica la desigualdad

El deporte es una de las actividades que más diferencia tiene en cuanto a género. En la más reciente lista de ganancias de deportistas, publicada por la revista Forbes, sólo aparecen —en los primeros 60 lugares— dos mujeres: Naomi Osaka, en el sitio 29, y Serena Williams, en el 33. En el futbol, es evidente y catastrófica la desigualdad. Los Mundiales femeniles se los obligan a transmitir a quienes compran los de varones; claro, ahí el pretexto de la machista FIFA es que hace lo mismo con las Copas Mundiales de límite de edad.

Para la pasada edición de la Copa Mundial de mujeres, la estrella de Noruega decidió no asistir, exponiendo las graves diferencias de género que la FIFA permite. A esto, se le sumó una demanda de las jugadoras de Estados Unidos a su propia federación, exhibiendo “discriminación de género institucional”. Las mujeres futbolistas de la US Soccer generan más que los varones, y el trato era desigual.

La FIFA reaccionó y, de dos millones de dólares que entregó a las campeonas mundiales de 2015, pasó a un pago de cuatro mdd. 30 millones de dólares desembolsó la FIFA, en premios, en el pasado Mundial femenil de Francia, mientras que en 2018 —en Rusia— los premios fueron de 400.

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En Estados Unidos, un juez de California, Gary Klausner, le dio la razón a la Federación de Futbol, argumentando que no se ha demostrado que a las jugadoras se les pague menos que a los hombres. Además, reconoció que esa diferencia reclamada había sido aceptada por las propias futbolistas con el sindicato al que pertenecen. No se trata de competir hombres vs mujeres, como estúpidamente le preguntó un periodista a otro símbolo del futbol estadounidense, Alex Morgan, al saber sobre el fallo del juez.

En México, las cosas están peor. Si fundaron la Liga Femenil, fue únicamente por presiones de la FIFA. Claro que, en el Día Internacional de la Mujer, presumen cifras, con las que afirman que hay un crecimiento récord, porque 4.6 millones de aficionados ven por televisión los partidos, que tres futbolistas han sido exportadas a Europa y que, con Mónica Vergara como entrenadora de la Selección Femenil, hay un antes y un después. Lo que no explican, porque no conviene, son las condiciones en las que estas mujeres entrenan.

Algunos equipos no las dejan ni estar en la casa club, hay viajes largos en camión y salarios indignos. Y aunque han mejorado los salarios en estos cuatro años, siguen oscilando entre dos mil 500 y 60 mil pesos al mes. Hay una momento histórico y significativo del futbol femenil: el día que Chivas ganó el campeonato (Apertura 2017). Una comunicadora que participó en la transmisión de Fox Sports le preguntó a José Luis Higuera qué era lo que seguía con el equipo, y el directivo contestó: “No tenemos que hablar de dinero, no contaminarlas, sabemos lo que hay, trabajamos con ellas. En casa, sabemos lo que se premia, y el premio es éste, que se sientan queridas y alabadas”, ante lo que la reportera calló. Esa es la doble moral en el deporte, entre hombres y mujeres.

@gvlo2008 - [email protected]

 

 

 

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