La historia sin fin del deporte mexicano

Gerardo Velázquez de Léon

En este país se habla más de corrupción, de dinero, de malos manejos, de arrogancia, y hasta de nepotismo

Historias de desencanto se siguen viviendo en Tokio. Los Juegos Pandémicos han desnudado, como suele suceder, las deficiencias del deporte mexicano. Desde la demostración más palpable de la arrogancia y desunión —casos Paola Espinosa y Yahel Castillo— hasta la más alta dosis de escándalo. El presidente de la Federación Mexicana de Natación aparece en Twitter, porque sus problemas legales le impiden estar con los atletas; los que menos le importan, por cierto.

En su cuenta personal, el descaro es evidente al anunciar: “Vamos por la reelección”, lema de campaña que delata lo miserable que puede ser el deporte en México. Señalado por las autoridades de nuestro país, pero claro siempre pensando en cómo alargar su “reinado” al frente de una federación que se cae a pedazos. Más preocupado debería  estar desde la cabeza en la conducta reprobable de dos de sus máximos amigos, o examigos: Espinosa y Castillo. Porque en el deporte federado mexicano no hay amigos, hay intereses; cuando uno no le conviene al otro, lo desechan como si fuera un pañuelo.

La Conade recibió en  2020 un presupuesto de dos mil 675 millones de pesos. Se asignó, además, una partida extraordinaria de 575 millones para el alto rendimiento, para la preparación de los que están hoy en Tokio. Dinero que sale del bolsillo de los mexicanos. Sí, de usted, y por eso el sobreproteccionismo a los atletas. Siempre se les ve como las víctimas, cuando en realidad habría que hacer valoraciones personales, revisión del cumplimiento de metas y exigirles, sí, exigirles un mejor resultado en cada competencia.

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Por eso, cuando Yahel mandó a freír espárragos a todos, incluido el jefe de prensa de la sede de clavados, solamente ha sumado un momento de mayor presión a una delegación que ve cómo pasan los días y no pasa nada más que escándalos. Sí, escándalos que el Presidente de México debería entender, profundizar y solucionar. Al depender del Gobierno, los recursos deben revisarse a fondo y ver para qué sirvió la inversión, lo que hasta el momento parece lejano a un realidad de éxitos y conquistas olímpicas. 

En los clavados hay quejas de los deportistas por el jueceo, y cómo solucionar esto cuando la federación es inexistente, sin trabajos y cabildeos para imponer respeto, porque la preocupación es reelegirse, no los atletas. En el ciclismo es lo mismo, escándalos y más escándalos. El boxeo deprimido; vaya, casi sin púgiles en los rings de Tokio; en el atletismo, la misma cosa, y así quitando 20 o 25 atletas que se deben más a sus esfuerzos personales que grupales, federativos. La historia sin fin del deporte mexicano, se habla más de corrupción, de dinero, de malos manejos, de arrogancia, y hasta de nepotismo,  como es el caso del beisbol con los hermanos González, que realmente de deporte... Y eso que son Juegos Olímpicos.

@gvlo2008 - [email protected]

 

 

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