La delgada línea entre hacer y acusar en el futbol

Gerardo Velázquez de Léon

Durante una pelea hacia el final del partido entre Atlético de San Luis y Santos, muestra que no era un caso tan rápido de resolver como el de la alineación indebida de Federico Viñas

Que la Comisión Disciplinaria no encontrara las pruebas suficientes para proceder en contra del jugador del Atlético de San Luis Germán Berterame, señalado por Félix Torres —de Santos— como la persona que le dijo “negro”, entre otras cosas, durante una pelea hacia el final del partido de la Jornada 7 entre estos equipos, muestra que no era un caso tan rápido de resolver como el de la alineación indebida de Federico Viñas, como algunos personajes lo querían hacer ver.

Eso sí, al tratarse de un tema de posibles insultos racistas, por supuesto que era de mayor importancia; de ahí también que esta Comisión buscara verificar el material presentado por ambas instituciones implicadas, para tomar la mejor decisión.

Hoy, Berterame ha quedado en el señalamiento de Torres, respaldado por la directiva lagunera. Palabra contra palabra, ya que no existió la evidencia suficiente para un castigo. Esto, desafortunadamente, no es nuevo, ya que en los incidentes de este tipo que se han presentado en las canchas del futbol mexicano, en ninguno se han tenido las “evidencias suficientes” para que venga una sanción.

El caso de Torres quedará en el archivo, como el de Felipe Baloy, quien —jugando para Santos— tuvo un altercado con Marco Palacios, de Pumas, a quien señaló de haberle realizado algunos insultos racistas, sin que las autoridades pudieran comprobarlo para imponer una sanción. A este caso, le han seguido otros, como el de Darwin Quintero y Rogelio Chávez en 2011, cuando el entonces delantero del Santos acusó al defensor de Cruz Azul de haberlo llamado “simio”. En ese caso, como en los siguientes, también intervino el Conapred, pero no tuvieron elementos necesarios para responsabilizar al zaguero y no fue castigado.

En las semifinales del Apertura 2015, el capitán de los Pumas, Darío Verón, fue señalado por el propio Quintero (quien ya jugaba para el América) de hacer gestos en referencia a un primate. La directiva americanista lo apoyó, pero —al final— tampoco fue sancionado.

En otro caso, en el que la Disciplinaria sí encontró pruebas para exonerar al acusado de racismo, esta Comisión determinó que —después del análisis de las evidencias— el jugador del Atlante Ronaldo González no incurrió en una falta en contra del iraquí de los Alebrijes de Oaxaca, Yohan Zetuna, por lo que salió limpio. Esto fue apenas el torneo pasado, dentro de la Liga de Expansión.

Es sabido que, en la cancha, los futbolistas se insultan, se hablan “basura”, en busca de desconcentrar al rival o por la calentura del juego, pero un acto de racismo siempre será condenable, cuando se demuestre, no solamente en el futbol, sino en todos los aspectos de la sociedad. Por ahora, el caso Torres-Berterame quedará en la memoria y la conciencia de los involucrados.

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