Inadmisible, otro Clásico tan aburrido como el de la ida

Gerardo Velázquez de Léon

Si repiten una actuación como la del miércoles, estarán ensuciando y matando poco a poco la pasión

Miedo a no perder; encarar un partido de visita con ocho jugadores de condiciones defensivas (Ochoa, Jorge Sánchez, Cáceres, Aguilera, Fuentes, Escoboza, Cáseres y Richard Sánchez), ante un rival como Chivas, cuya mayor deficiencia en la temporada fue anotar, hizo ver muy mal al precavido y temeroso Miguel Herrera, para encontrar el pase a semifinales del futbol mexicano, por lo menos en el juego de ida.

Guadalajara también contribuyó a un partido poco vistoso, con extremas precauciones, sobre todo en el primer tiempo, cuando Víctor Manuel Vucetich intentó contener a un rival al que seguramente esperaba más ofensivo.

Fue el Clásico de la aburrición, de la nula pasión y más que demostrar que estaban jugándose el pase a semifinales, podría haber resultado un partido de pretemporada o de Jornada 5, y habría sido lo mismo. Aún así, entre Azteca y Televisa lograron 18.2 puntos de rating acumulado, lo que le convirtió en el partido más visto del torneo Guardianes 2020, que prácticamente en su totalidad sólo ha sido visto por televisión, ya que solamente cuatro partidos han tenido acceso a la gente, incluido el de ayer, con solamente tres mil aficionados.

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Azteca Deportes tuvo 10.6 puntos de rating y Televisa 7.6, en un partido prácticamente sin emociones, que vuelve a demostrar que un Clásico Nacional sobrepasa cualquier tipo de situación, incluso el aburrimiento, que fue evidente durante muchos lapsos del mismo. La nobleza de la gente quedó clara y todos fueron testigos de cómo Vucetich superó en capacidad a Herrera durante la segunda parte.

Para la vuelta, si repiten una actuación como la del miércoles por la noche, estarán ensuciando y matando poco a poco la pasión, porque no hay afición que aguante tan deplorable espectáculo en una eliminatoria de Liguilla, en la que se supondría tendría que desbordarse la pasión en el campo —en el buen sentido del término— y no entregar estampas como la de Andrés Ibargüen, quien cuando ingresó al campo de juego lo hizo con ritmo de “gallo, gallina”, sin alguna convicción y como si estuviera jugando a fuerza el Clásico que debería representar el orgullo para estos futbolistas.

América no debe volver a mostrar esa cara irreconocible, porque —de hacerlo— los únicos que se afectarán son los jugadores. Si tienen alguna inconformidad, que la expresen en la ventanilla adecuada y no en el campo. Y para Chivas, continuar como hasta ahora, porque —con todo y sus limitaciones— ha cumplido. 

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