El gran chantaje de FIFA, el “¡Eeeeh pu...!”

Gerardo Velázquez de Léon

Presiones seguirán ante la Femexfut de un organismo que no trata igual a países como México, en relación al orden y respeto que sí aplican a Estados Unidos, Canadá y Alemania, sólo por mencionar algunas de las últimas sedes elegidas

El Gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto le dijo que sí a la FIFA. Antes de la designación de United, la sede conjunta entre Estados Unidos, Canadá y México para el Mundial 2026, existieron negociaciones con el entonces gabinete priísta y los exfuncionarios de la Federación Mexicana de Futbol, con el objetivo de que —si México era elegido— a la FIFA se le condonarían los impuestos que se generan en nuestro país.

Por eso, el 13 de junio de 2018 celebraban jubilosos Decio de María, Guillermo Cantú, Don Garber y Víctor Montagliani; primero, por derrotar a Marruecos en la votación final, y después porque ya tenían todo planchado. En Estados Unidos gobernaba Donald Trump y en Canadá Justin Trudeau, ambos países con estrictos controles hacendarios. Son llamados países de alto riesgo por el orden y respeto a sus sistemas tributarios. México —ante los ojos de la FIFA— es de bajo riesgo; es decir, con condiciones negociables para su beneficio.

Se fue Peña Nieto, también De María, pero le heredaron enorme paquete a Yon de Luisa. Gianni Infantino va por el mundo presumiendo sobre la nueva FIFA, que no es más que lo mismo que pasaba con Joseph Blatter, pero con una enorme sonrisa que cautiva a todos. Durante el Mundial de Brasil, el descaro de la FIFA fue evidente, ahorrando más de 380 millones de dólares en impuestos locales.

Puedes leer: "Cultura cívica, la solución para que desaparezca el grito de "Eh, pu...""

El argumento fue, según un documento oficial emitido por FIFA, que ellos no solicitan una exención general de impuestos para sus patrocinadores o proveedores para las actividades comerciales realizadas en el país anfitrión, sino ciertas rebajas en las tasas de importación en los casos en los que los productos son necesarios para la organización y gestión de la Copa Mundial y no se venden en el país (computadoras que utilizarán la FIFA o el Comité Organizador Local, videomarcadores que se reexportarán tras el torneo, balones que se utilizarán; estos últimos, se donarán a una organización que trabaje en el mundo del deporte en el país anfitrión)

Se trata de concesiones comparables a las que reciben los organizadores de otros grandes eventos deportivos o culturales. Algo que no es más que un desfalco a la nación que lo acepta. ¿A qué va todo esto? A la típica presión de este organismo ante los países sede. Para negociar con México, han utilizado el grito “¡Eeeeh puto!” como un típico chantaje; de hecho, muy barato. Es decir, “nos dejan no pagar impuestos o los seguiré sancionando con el pretexto de que es un grito homofóbico y discriminatorio”.

Lo que no sabe FIFA es que las cosas han cambiado en México, porque exactamente 18 días después de la elección de United, López Obrador ganaba la Presidencia de la República y a los 171 días de esa fecha en Moscú, tomó posesión, y una de sus primeras políticas fue imponer mano dura en el aspecto tributario, sea quien sea, incluidos Infantino y su séquito de administradores.

Presiones seguirán ante la Femexfut de un organismo que no trata igual a países como México, en relación al orden y respeto que sí aplican a Estados Unidos, Canadá y Alemania, sólo por mencionar algunas de las últimas sedes elegidas. Porque lo que fueron Sudáfrica, Brasil, Rusia y Qatar, el desorden es mayúsculo.

@gvlo2008 - [email protected]

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios