Diego Alonso pone el ejemplo a los técnicos mexicanos

Gerardo Velázquez de Léon

¿Por qué no pensar en que las buenas credenciales que puede lograr un entrenador en la Liga MX pueden darle para aspirar, incluso, a una selección nacional?

La designación de Diego Alonso como el nuevo técnico de Uruguay, tras la salida del histórico Óscar Washington Tabárez, debe hacernos reflexionar sobre los alcances que puede tener la Liga MX, aunque hay a quienes no parece quedarles tan claro.

Me explico. Más allá de que la llegada de Alonso al equipo representativo de su país debe ser, también, un gran trabajo de su promotor, si volteamos a ver la trayectoria como entrenador de este hombre encontraremos que lo que más brilla es su paso por el futbol de nuestro país, con Pachuca y Monterrey.

¿O habrá quien piense que está ahí por lo que hizo con el Peñarol uruguayo, el Olimpia de Paraguay o el Inter de Miami?

Con los únicos equipos que ha ganado algo como entrenador es con los mexicanos. Con el Pachuca, la Liga en 2016 y la Concachampions en 2017. Con los Rayados, la Liga de Campeones de la Concacaf en 2019.

Entonces, ¿por qué no pensar en que además de un buen trabajo de promotoría, las buenas credenciales que puede lograr un entrenador en la Liga MX pueden darle para aspirar, incluso, a una selección nacional?  Ya sucedió en algún momento con Miguel Herrera, quien sonó para entrenar a Chile, y deberían ser más los que aparezcan en esas listas.

Sin embargo, para que eso suceda, también deben dejar su zona de confort. Es un fenómeno que sucede mucho con la mayoría de los futbolistas en nuestro país (ya sea mexicanos o extranjeros), quienes al encontrar grandes sueldos y una posición privilegiada en México no quieren aventurarse. No son todos, pero el número que pasa por este fenómeno es amplio.
 

Lo mismo sucede con los entrenadores. Quieren ganar mucho, aunque no tengan buenos números en sus últimos torneos. Y de salir a buscar son muy pocos los que lo hacen, y cuando sucede, parece más por una cuestión de desesperación que por realmente aprovechar un proyecto fuera que les permita impulsar su carrera lejos de nuestro país. Por eso también es que las directivas han apostado por estrategas de otros países con propuestas frescas y sueldos mesurados. Incluso, podría decirse, así fue como regresó Diego Alonso a nuestro país, como entrenador con el Pachuca. 

Lo que ha sucedido con el ahora técnico de la selección uruguaya es un ejemplo de lo que podrían lograr los nuevos técnicos mexicanos. Esos que se quejan de que no hay espacios, pero quieren seguir ganando millones y millones, sin recordar que hacer las cosas bien, obtener títulos, jugar para ganar y no solamente para conservar el trabajo, los puede impulsar a cosas mejores, llevar a otros horizontes, aunque para eso necesiten salir de la zona de confort en la que seguirán esperando que América, Chivas o la Selección Nacional los llamen.

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