Chivas, la nueva generación que tanto molesta

Gerardo Velázquez de Léon

Podrá no gustar su estilo, su actitud entrona y envalentonada, pero es muy satisfactorio ver a un hombre joven, preparado, que no necesita del puesto para estafar a sus jefes con contrataciones inútiles

Chivas tiene la fórmula en casa, sin aspavientos ni protagonismos. La mayoría de los aficionados piensa que se llama Michel, aunque es su apellido, el materno, el que no está ligado al futbol. Marcelo Michel Leaño le da frescura a un equipo que en los últimos años apostó por la veteranía de entrenadores y directivos que parecen caducos, de los que están frente al televisor esperando como “buitres” que caigan sus colegas para volver a firmar un contrato con millonarias cláusulas.

Podrá no gustar su estilo, su actitud entrona y envalentonada, pero es muy satisfactorio ver a un hombre joven, preparado, que no necesita del puesto para estafar a sus jefes con contrataciones inútiles. ¿Que hizo todo para llegar a la dirección técnica de Chivas?, ¿que así lo planificó maquiavélicamente?, ¿que es amigo del dueño? Nada de malo tendría; por lo menos, Amaury Vergara confía en él.

Michel fue duramente criticado en su etapa como entrenador de Necaxa, porque casi pagó por estar ahí, pero arriesgó y aprendió para ir a las fuerzas básicas de Chivas, de donde viene el proyecto 70/30, en el que el porcentaje de jóvenes en el primer equipo debe ser del 70 y de contrataciones 30, algo que —para la actual dirección deportiva— es al revés. Por algo será.
 

Tiene poco tiempo para afianzarse como entrenador. Esta semana es fundamental, porque después del Clásico, donde dejó una buena impresión, sería inverosímil si fracasa contra Gallos y Atlas. Chivas ya no necesita celebrar empates, debe ganar. Ahora bien, si Amaury Vergara necesita un Manager General, confiable para él y su familia, ya lo tiene en el que se han cansado de llamar “técnico interino”, y mientras trabaja, deberían ser ellos quienes encuentren al nuevo entrenador.

El futbol mexicano se caracteriza por el reciclaje constante de entrenadores. La falta de confianza del directivo en los jóvenes es evidente y pocos arriesgan a nuevas fórmulas, que tarde o temprano deben ocupar los banquillos. Habrá entrenadores consolidados que siguen con gran cartel, pero la gran mayoría de los que llevan de apagafuegos no son más que una solución efímera a problemas estructurales graves. En este torneo, basta ver a Diego Cocca y todo su proceso de aprendizaje ya desarrollándolo en el Atlas, o las imágenes inéditas de directores técnicos como Ariel Holan, Marcelo Méndez y la juventud y emotividad que cada partido trata de demostrar Nicolás Larcamón.

Puede no ser el “ideal” en cuanto al perfil que quisiera el grueso de la afición de Chivas, pero Marcelo Michel es el “ideal” para terminar el torneo y hasta para pensar en un mejor proyecto a futuro.

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