Como Fiscal General de la República, cada visita a las sedes estatales de la FGR representa para mí un ejercicio de escucha activa y un compromiso con el mejoramiento de la justicia.

Estas visitas a las sedes estatales asimismo responden a nuestra incorporación a la Estrategia Nacional de Búsqueda (ENB) del Gobierno de México, la cual es coordinada por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y la FGR, a la par de diversas instituciones federales y estatales. La ENB tiene un Centro de Mando de Alerta Nacional que emplea el cruce masivo de bases de datos, datos biométricos y un despliegue interinstitucional desde el primer reporte de desaparición, lo que nos compete en todo lo relacionado con la investigación y los trabajos forenses a través del Banco Nacional de Datos Forenses (BNDF), cuya plataforma tecnológica y sistema integral de bases de datos toca coordinar a la Fiscalía. Su objetivo principal es concentrar, homologar y cruzar información forense y genética a nivel nacional para facilitar la localización de personas desaparecidas y la identificación de cadáveres. El BNDF tiene la responsabilidad de acumular toda la información forense que se haga; el reto, que las fiscalías estatales alimenten este gran sistema de información nacional.

Mi reciente participación el pasado 2 de julio en las Mesas de Diálogo con Familias y Colectivos en la ciudad de Villahermosa, Tabasco junto con la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y el Gobernador Javier May Rodríguez, es prueba de que existe la voluntad de mejorar la procuración de justicia, escuchando a quienes tanto han sufrido.

La desaparición de personas es la herida más dolorosa que nuestra sociedad padece y enfrentarla exige cercanía. En este sentido la reunión con los colectivos y la coordinación con fiscalías estatales, servicios periciales y comisiones de búsqueda son indispensables, pues solo mediante la articulación institucional y el intercambio fluido de información podremos garantizar respuestas rápidas y certeras.

Siempre he valorado la labor de los colectivos. Su resiliencia nos obliga a hacer más eficiente nuestro trabajo por lo que he instruido a nuestro personal que su atención sea sensible y directa y que nuestros avances sean medidos con indicadores de evaluación claros, porque detrás de cada expediente hay una persona, una familia que merecen la máxima dignidad y poder constatar oportunamente los progresos.

Reitero que la suma de voluntades en cada visita a los gobiernos y fiscalías locales con la Secretaría de Gobernación, con los mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, es imprescindible para que las acciones puedan tener impacto real.

Aunque el camino es largo y complejo, el rumbo trazado nos permite abrigar esperanzas. Estamos poniendo toda la fuerza del Estado Mexicano al servicio de las víctimas, con metodología rigurosa y metas claras. Nuestro objetivo es que quienes acudan a la FGR encuentren un aliado institucional cercano, eficiente, honrado y profundamente humano que les devuelva la certeza de que la justicia es posible, gracias al trabajo coordinado y a la voluntad política de servir.

Fiscal general de la República

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