Es incipiente. Pero todo indica que ya está presente. Se llama conciencia. Apareció en Coahuila. En miles de ciudadanos. En 2027 podrían ser millones. Ir a las urnas con ella. Y despedir a Morena.
Un siglo de política partidista, que ha pasado por el partido único. Hegemónico. Mayoritario. Opositor. La alternancia. El Retorno al pasado y el acceso de Morena a la Presidencia, han estragado a la ciudadanía.
La despertaron. La concientizaron. La armaron de valor. Determinación. Decoro. Esos factores explican, básicamente, lo ocurrido en la entidad norteña.
El triunfo absoluto. Indudable. Indiscutible del PRI en los comicios del 7 de junio para renovar el Congreso Local se ve solamente en esa faceta. Es el arranque. El inicio. Su significado profundo debe esperarse para el año entrante, en que se disputarán cientos de cargos electivos. Y con más interés, para 2030.
Al momento y para el corto plazo, ese paso colosal se lo pueden adjudicar el gobernador, Manolo Jiménez y el líder del PRI, Alejandro Moreno. Pero no les corresponde en el grado que lo festinan. Avanzó el pueblo. No ellos.
Pese a ser mencionado en redes sociales como extraditable, Manolo Jiménez ha hecho un papel loable en favor de sus gobernados. Es su obligación. Es la única manera de generar apoyo y consenso. Esa política es rentable. Corresponde. Paga bien.
El dirigente de su partido le dejó, acertadamente, la responsabilidad de designar a los mejores candidatos. Con el apoyo de ambos, todos sus nominados ganaron sin contratiempo. Fórmula infalible.
Más, con todo lo que hayan hecho Jiménez y Moreno. Para aplastar a los candidatos de Morena y de los otros partidos, deben recordar la historia. Les servirá para no arrogarse mérito sin fundamento. Para no negárselo a quienes realmente lo tienen.
Los coahuilenses sufragaron contra Morena porque es el partido que gobierna hoy. Expresaron su coraje. Resentimiento. Odio a sus candidatos. Encontraron a quiénes se las pagara, más que a los que se las habían hecho. Usaron al PRI como vehículo de su venganza. En los otros no vieron esa certeza.
Eso no excluye el pésimo. Funesto desempeño del morenismo. En casi cien años de vida partidista, considerados 72 del PNR-PRM-PRI. 12 del PAN y 6 más del PRI, los mexicanos no sufrieron tanto con lo que hicieron todos. Incluso juntos, como lo que han soportado con el actual partido por ocho años.
Lo que ocurrió en Coahuila fue un leve destello. Una chispa. Una pequeña llama. Una breve respuesta social al mal. La perversidad. El daño que han causado quienes han ejercido y detentan el poder público con el sello de Morena.
En esa entidad, unos medio millón de ciudadanos le mostraron su inconformidad a todo lo que sea. Parezca. Sepa. Huela a Morena. Quizás en algunos casos hasta de manera injusta.
Pero los coahuilenses ya no estaban para hacer distinciones. Vieron la oportunidad y la aprovecharon. Axiomáticamente, lo que fuere. Estuviere vinculado. Tuviera que ver con Morena, lo asumieron como negativo. Perjudicial. Pernicioso. Se propusieron erradicarlo. Acabarlo. Exterminarlo en la jornada comicial. Lo consiguieron. Podría pasar lo mismo en la próxima elección presidencial.
Los excesos. Mentiras. Traiciones. Lujos. Cinismo. Atracos de los politicastros venales que detentan el poder. La orgía que se están corriendo a costa del erario público, debe terminar. Ese es el inequívoco primer mensaje. Parece mínimo. Puede llegar a ser gigantesco. Refundacional.
La debacle morenista es una demostración categórica de la capacidad de indignación de la gente. De la toma de conciencia a la que está llegando. Empujada por las falsedades. La desvergüenza. La desfachatez. El pillaje como se ha desgobernado al país desde que Morena conquistó la Presidencia.
Puesto ese ejemplo por el huachicolero de la política, Andrés Manuel López Obrador. Seguido religiosamente por todos cuantos recibieron y/o esperaban su favor, han creído. Han declarado alguno, que se quedarán por siempre. Pero hacen hasta lo imposible por evitar su recreación.
En Coahuila, con el descalabro que sufrieron, se empezarán a dar cuenta. Quieran o no, de que la gente los detesta. Repudia. Aborrece. Los quiere fuera del poder. Y a decenas de ellos, en la cárcel. Empezando por su patriarca.
Éste y su sucesora se apropiaron del Derecho. Las instituciones. De todas las capacidades y recursos estatales. En todas sus dimensiones. Su propósito es tener todo acomodado. A su antojo. Necesidades. Capricho. Para perpetuarse.
Construida sólidamente su estrategia, nunca esperaron el golpe que civilizadamente les asestaron inopinada. Discretamente, los coahuilenses. Engreídos. Arrogantes. Jactanciosos, no esperarán el de la mayoría de los mexicanos el año que entra. Cuando todos vayan a elegir gobernadores. Diputados federales y locales. Alcaldes.
En su libreto todo está diseñado para que una gran cantidad de aspirantes a puestos de elección se alce con la victoria. Tienen afinado el andamiaje legal. Organizacional. Operativo. Comunicacional. Lo refuerzan con el dinero de los contribuyentes. Entregando dádivas a millones de personas. En una inmoral compra de voluntades
Sus programas clientelares. La coacción. Presión. Chantaje. Prácticas irregulares de las que Ariadna Montiel se queja, como si los tomboleros y acordeoneros que encabeza no las conocieran, no les garantizan, empero, el cumplimiento de sus planes.
Los ciudadanos poseen un arma con la que pueden hacer cualquier cosa. A pesar de haber sido despojados de oportunidades. Prerrogativas. Libertades político-electorales.
Esa arma, el más poderoso instrumento. Facultad. Recurso. Cualidad. Virtud con el que ser humano alguno pueda contar, es la conciencia.
Mover las Conciencias para movilizar a la ciudadanía –con o sin la oposición– es la fórmula que puede aplicar “Alito” Moreno –si es capaz de escuchar– para sustanciar su insistente idea de unir fuerzas contra Morena.
Pueden pasar años. Generaciones para adquirir ese inapreciable bien. Más cuando se la reconoce y se le asume debidamente, no hay defensa contra ella. Su fuente generadora más importante es la realidad. La caterva de rufianes que tienen el país en sus manos y lo usufructúan sólo en su provecho, son quienes mejor la han mostrado. Es imposible no irritarse. Encolerizarse.
En Coahuila. Como en todo el país, la sociedad está vez más consciente del desastre que le han causado. En alguna medida, todos los partidos. Todos los políticos. Con raras excepciones. Pero Morena le ha colmado el plato. Es la gota que derramó el vaso. Le está pasando la factura de todos.
Tan sólo por el estrepitoso desplome. Desastre. Colapso que vivió en Coahuila y que le anuncia lo peor, más de un morenista, comenzando por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, deben estar lamentándolo a la manera de la vieja sentencia latina:
“¡Oh Dios! ¡Cuánto me has elevado… para hacer más grave mi caída!”.
De las incontables interpretaciones de la Fenomenología del Espíritu, obra de Friedrich Hegel, uno de los más grandes pensadores de la Modernidad, se desprende una sentencia para sembrar la inclinación de los seres humanos hacia el bien. Dice:
“La conciencia son mil ojos que os observan por dentro”.
Con ese nivel de raciocinio, los políticos deberían estar ejerciendo el poder. Mirando permanentemente al bien común.
Pero esos ojos, en todos están vendados. Cerrados. Algunos se los habrán “arrancado”. Para no atender. Entender. Ver. Sentir el llamado de lo más íntimo de su ser a cumplir los deberes. Compromisos que tienen para con sus gobernados.
La Conciencia se define como la capacidad del Hombre para percibirse. Definirse a sí mismo. Reconocer su entorno y abrazar sus más apreciadas inclinaciones. Tomar las mejores decisiones. Enfocarlas a la cristalización de todo bien posible. En el político eso es obligado. Inapelable. Irrenunciable.
Todos los que han desempeñado cargos públicos en el país, dejaron de cumplir en alguna proporción. Pero nadie como los de Morena. Ellos han visto y ven solamente por sí y para sí. Lo hacen sin el menor rubor. Sin escrúpulos. En todos los niveles. A toda hora.
Se ufanan de sus locuras. Presumen de ellas. Las difunden. Las exhiben. Era de esperar que, a fuerza de martillar la mirada de la gente con sus grotescas obscenidades, terminaran por ofenderla. Lastimarla. Volverla en su contra.
Bertolt Brecht, considerado el creador del teatro épico-dialéctico, dijo: “El individuo tiene sólo dos ojos, el partido tiene mil”.
Parafraseándolo frente a la ruina de Morena que se ve inevitable, cabría decir: “El partido tiene millones de seguidores, pero México empieza a tener ciudadanos conscientes”.
Esta, es la línea más segura sobre la que Alejandro Moreno podría trabajar para fortalecer su perseverante propuesta de unificar a los partidos, pero sobre todo a la sociedad, como posibilidad para derrotar al morenismo.
Si es capaz de percibir que para despertar. Crear. Generar la Conciencia colectiva es posible. Sin estar en el poder. Sin ser mayoritario. Sin disponer de todos los recursos que antes tuvo el PRI. Y aún sin los otros partidos, abriría los ojos a millones de ciegos. Verían la realidad. Y la necesidad… de echar del poder a Morena.
Línea de Fuego
Virtualmente superado el conflicto entre Irán y Estados Unidos, siguen Cuba y México. O México y Cuba. Pero lo inevitable para uno y otro viene. El gobierno de Donald Trump no se detendrá para llevar ante la justicia a los narcopolíticos, socios principales de los terroristas que han asolado a México por la absurda. Cómplice política de AMLO de dejar hacer, dejar pasar. Y aún de encubrir, que Claudia Sheinbaun ha seguido, pese a su discurso en contrario. ¿Ha habido ataque contra los criminales en este sexenio? ¡Sí! Pero los grandes capos. Y el capo de todos los capos, Andrés Manuel López Obrador, siguen siendo intocables. Pero no por mucho tiempo… Con el lamentable papel que ha hecho en la presidencia del Senado, Laura Itzael Cartillo mancha la memoria de su padre, Don Heberto Castillo, luchador legendario por la libertad y la democracia. En la secretaría de las Mujeres, que asumirá ¡quién sabe cuándo!, sumará desprestigio porque no hará nada. A los gobiernos de los tomboleros y acordeoneros no les preocupan las demandas de ese sector.

