¿Sabe usted la historia del método científico? Recientemente, estudiantes mexicanos de 15 años fueron poco asertivos en la prueba Pisa. Fallaron en lectura, matemáticas y ciencia. El método científico es un instrumento para estudios avanzados pero sus principios pueden aplicarse desde primaria hasta doctorado. “Katherine Johnson enseña que… es observar, cuestionar, hacer una hipótesis y verificarla”. La cita el Dr. Jorge Gastélum-Escalante en su libro De Mileto a la Inteligencia Artificial. El método científico, publicado por Editorial Porrúa en México en 2026. La presentación es de María de Ibarrola. En este libro aparecen 22 científicos; parte de su biografía y sus ideas sobre el Método científico, desde Tales de Mileto hasta Yuval Noah Harari, experto en IA.

Este libro está escrito con un lenguaje sencillo, comprensible para los estudiantes, sus profesores y profesoras y para todos los que quieren que los mexicanos seamos capaces de superar cualquier prueba. Sería maravilloso leerlo en familia porque es una manera en que padres e hijos compartan conocimientos sobre gente de ciencia cuyas investigaciones respaldan el progreso a lo largo de la historia. ¿Qué decía Tales 600 años antes de Cristo? “Lo importante no es tener todas las respuestas, sino hacer las preguntas certeras”. Imaginen a los estudiantes preguntando durante y después de clases. Por supuesto que aparece Aristóteles, maestro de Alejandro Magno. Hipatia, asesinada por orden de un obispo, confiaba en las matemáticas, en el año 415 AC, decía que “la razón nos permite cuestionar, aprender, acercarnos a la verdad”. También nos cuenta de Averroes, que aseguraba que el conocimiento vive en las preguntas que hacemos. Ustedes saben que el contacto con los genios es muy estimulante para superarse y vivir correctamente.

En este grupo están Roger Bacon, que descompuso la luz en arcoíris e hizo honor al sabio Alhacén, su antecesor. Copérnico insiste. Asegura que el método es “observar, medir y razonar”. Otro Bacon llamado Francis sostiene que “el saber avanza cuando el ser humano se atreve a probar, a equivocarse, a aprender…”. La gran aventura de Galileo, condenado a prisión domiciliario por demostrar que la tierra se movía alrededor del sol. Nos cuenta una agradable discusión entre Descartes y Cristina, reina de los Países Bajos. Una mujer que sabía pensar. Aparece Newton y su manzana que asevera, “dudar no es debilidad, sino el primer paso hacia la sabiduría”. Enseguida nos cuenta de Marie y Jules Curie, los descubridores del radio. Marie era genial.

Einstein presente. Se toma un té con la actriz Marilyn Monroe, que lo busca para que le explique las leyes de la relatividad. El físico lo hace en una interesante conversación donde le dice, entre otras cosas que, “la búsqueda de la verdad no conoce límites”. Carl Sagan, el gran divulgador de la ciencia, tiene su lugar en este libro. Hedy Lamarr, que era actriz, puso las bases para “el Wi-Fi, el Bluetooth, el GPS…” Da su lugar a los filósofos Gaston Bachelard y George Bourdieu, a Stephen Hawking, el genio descubridor de los agujeros negros. Destaca a Alan Turing, el matemático de la película Código Enigma, que contribuyó para salvar millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial. Tienen su lugar tres científicas estudiosas de los primates. Dian Fossey, Jane Goodall y Biruté Galdikas; además de Thomas Kuhn y Karl Popper. De verdad, es un banquete.

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