Recientemente platicaba con un grupo de empresarios sobre la utilidad de la información contable y de los índices financieros para diagnosticar la situación de una empresa. De pronto, un empresario de edad avanzada y décadas de experiencia, a quien llamaremos José Antonio, levantó la mano para preguntar: “¿Y de verdad necesitamos eso? Llevo más de 20 años con mis granjas camaroneras y nunca he necesitado estados financieros.”

Poco tiempo antes, otro empresario, a quien llamaremos Samuel, me solicitó ayuda para diagnosticar la situación financiera de su empresa. Samuel es médico dermatólogo y la vida lo llevó a ser empresario en lugar de ejercer su profesión. Dada su formación académica, no solo desconocía la utilidad de la información financiera, sino que se ufanaba de nunca haber visto los estados financieros de su empresa.

Visto en retrospectiva, los casos de José Antonio y Samuel son más comunes de lo que uno cree. Existen empresarios exitosos, que operan con modelos de negocio probados y comprobados, y que funcionan sin controles financieros gracias a su capacidad para decidir sin información y, al mismo tiempo, con una chequera que recibe cobranza de sus clientes consistentemente y les permite funcionar ininterrumpidamente. Sin embargo, eso no significa que lo hagan de la manera eficiente en términos financieros.

UN MAL NECESARIO

Todas las actividades que realiza una empresa se registran contablemente. Las ventas, los costos y gastos, los activos fijos que ocupa como herramientas. Todas sus actividades se registran como activos, como pasivos y capital, y como operaciones que realiza para ofrecer un bien o servicio a sus clientes.

Desafortunadamente, el registro contable tiene limitaciones y, por lo tanto, la información sobre la que realizamos los análisis financieros está sujeta a ciertas reservas. Adicionalmente, dichas actividades se registran contablemente a su valor histórico y, aunque existen procesos para actualizarlos, normalmente van quedando rezagados con el paso del tiempo. Otra desventaja radica en la inexactitud que generan los errores de captura, las omisiones y las imprecisiones. Sin embargo, a pesar de estas desventajas, ésta es la mejor manera con la que contamos para analizar objetivamente el desempeño financiero de una empresa y la eficiencia en el uso del dinero.

EL TABLERO DE CONTROL Y LOS INDICADORES

La utilidad de la información financiera radica en tres cosas: a) la capacidad de medir objetivamente el desempeño de la empresa a través del tiempo; b) en la posibilidad de comparar algunas cuentas contra otras para obtener conclusiones; y c) en el potencial de comparar ciertos indicadores propios contra nuestro desempeño histórico, contra lo que esperábamos lograr y contra lo que otras empresas comparables están haciendo.

Los indicadores financieros consisten en comparar ciertas cuentas contables para interpretar resultados y tomar acción al respecto. Es decir, comparamos la proporción entre cuentas de activos, pasivos, capital y resultados buscando medir cinco cosas: eficiencia, rentabilidad, liquidez, actividad y la estructura financiera. Estos indicadores son a la empresa lo que un tablero de medidores es para un avión.

Usted puede volar un avión sin tablero, así como José Antonio y Samuel han dirigido sus empresas sin información financiera. Sin embargo, una vez que usted sabe que existen estas herramientas, ¿por qué ignorarlas si ayudan al director o empresario a realizar vuelos más eficientes, rápidos y seguros?

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Profesor del área de Dirección Financiera de IPADE Business School

 

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