Censos de población y vivienda en México: 20 años de avance

Cristina Ortuño Mojica y Luis Mauricio Torres

Las tormentas de noticias opacan los avances de largo aliento. Sin duda el 2020 se ha convertido en un compendio de devastación por la pandemia y la crisis económica, pero los eventos del último año le han quitado reflectores a un acontecimiento importante: los resultados del Censo de Población y Vivienda 2020 están aquí y traen información alentadora sobre el progreso económico y social de las familias mexicanas.

Durante el mes de marzo de 2020, más de 147 mil entrevistadores visitaron más de 35 millones de viviendas para entrevistar a sus habitantes y conocer las tendencias de largo plazo en sus características socioeconómicas. El Censo 2020 ofrece una fotografía del México actual, pero al analizarlo en conjunto con los resultados de los años 2000 y 2010 es posible contar la historia de dos décadas de desarrollo social.[1]

El México del 2020 es muy diferente al del año 2000. Nuestro país llegó al siglo XXI como una economía recientemente abierta al comercio internacional, la liberalización económica y la transición democrática. En ese México, los datos del Censo de Población y Vivienda nos permitieron reconocer nuestro rezago en características de la vivienda, educación, salud y participación laboral. Cada una de estas dimensiones nos ofrece una perspectiva distinta de lo que ha cambiado (y lo que no) en México durante los últimos 20 años:

Cada vez más personas tienen acceso a servicios de salud. En el 2000, 4 de cada 10 personas se encontraban afiliadas a algún servicio de salud. Hoy 7 de cada 10 personas declaran que tienen acceso a alguna institución como el IMSS, ISSSTE, el entonces Seguro Popular y actualmente el Insabi, y otros. Entre 2000 y 2010 la cobertura aumentó 24 puntos porcentuales y de 2010 a 2020 aumentó nueve puntos. Actualmente, el IMSS capta el 51% de la cobertura de salud, el Insabi el 35% y el ISSSTE el 8%. El 6% restante lo cubren Pemex, Sedena, Semar, e instituciones privadas, entre otras.

¿Qué falta? Los avances son importantes, sin embargo, a pesar de contar con sistemas de salud que deberían atender de manera universal a quien no pueda afiliarse al IMSS o al ISSSTE, el acceso efectivo a la salud dista de cubrir al 100% de la población, como lo estipula el Art. 4º de la Constitución.

La participación laboral,[2] especialmente femenina, va en aumento. Entre 2000 y 2020 la participación en la fuerza laboral total aumentó 13 puntos porcentuales al pasar de 49% a 62%, de los cuales, 3 puntos porcentuales se registraron de 2000 a 2010 y nueve puntos de 2010 a 2020; este incremento en la tasa de participación laboral ha sido impulsado por la participación de mujeres en la economía, que creció de 33% en 2010 a 41% en 2020.

¿Qué falta? La participación económica de las mujeres todavía se encuentra rezagada frente a parámetros internacionales. Si México igualara la tasa de participación laboral femenina al promedio de países de la OCDE en los próximos 10 años, más de 8 millones de mujeres obtendrían autonomía económica y el producto interno bruto podría ser 15% mayor al actual.

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La población tiene mayor escolaridad y más estudiantes van a la escuela. En el 2000, el 9% de la población de 15 y más años no sabía leer ni escribir y el grado promedio de escolaridad era de primero de secundaria. Veinte años después, la escolaridad promedio es de casi el primer año de preparatoria y la tasa de analfabetismo se ha reducido a la mitad (al igual que el porcentaje de personas sin escolaridad).

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Actualmente 6 de cada 10 niños de 3 a 5 años asisten a la escuela, mientras que en el 2010 solo 5 de cada 10 recibía educación preescolar. Entre estudiantes de 15 a 17 años, la tasa de asistencia a la escuela pasó de 55% a 73% en el mismo periodo.

Cada vez menos personas de 15 y más años tienen educación básica incompleta. En el 2000, el 18% de estas personas tenía primaria incompleta y 5% secundaria incompleta. Hacia 2020 las personas sin primaria completa llegaron a 8% y sin secundaria completa a 3%, casi 5 de cada 10 personas de 18 años y más han cursado más allá de la secundaria.

En los últimos 10 años los jóvenes de entre 18 y 24 años inscritos en educación superior pasaron de 28% a 33% del total. Las mujeres en este rango de edad han incrementado su asistencia a la educación media y superior con mayor velocidad que los hombres. De hecho, en el 2020, un 33.6% de las mujeres asiste a la escuela, cifra ligeramente superior a la de los hombres (32.9%).

¿Qué falta? El avance en el porcentaje de niños y jóvenes que asisten y permanecen en la escuela debe ser acompañado de mejoras en la calidad, específicamente en los aprendizajes que los estudiantes logran al terminar su educación

Las condiciones de la vivienda reflejan una reducción en las carencias físicas de los hogares mexicanos. Hace 20 años, 13 de cada 100 viviendas tenían piso de tierra, un indicador de marginación y baja calidad de la vivienda. Hoy el número de viviendas sin piso firme es 4%. En el 2010, 7 de cada 100 viviendas estaban formadas por sólo un cuarto, en 2020 pasó a ser 6 de cada 100; de igual manera en 2010, 8 de cada 10 viviendas tenía acceso a electricidad, agua y drenaje; hoy solo 7% de las viviendas presentan carencias de los tres tipos. En 2020 menos del 1% no dispone de energía eléctrica, menos del 5% no dispone de drenaje y menos del 4% no dispone de agua entubada en el ámbito de la vivienda.

Adicionalmente, los hogares mexicanos hoy tienen acceso a más bienes y servicios dentro de sus viviendas. Desde 2010, 9 de cada 10 viviendas cuentan con televisión y en diez años el número de refrigeradores por cada 10 viviendas aumentó de 8 a 9. Asimismo, la posesión de otros aparatos como computadoras aumentó del 29% de las viviendas a 39%. En 2010, 2 de cada 10 viviendas contaba con internet, hoy más de la mitad de los hogares cuenta con este servicio. En 2020, 43% de los hogares reportaba contar con servicio de televisión de paga y 19% servicios de entretenimiento de paga por internet. De igual manera, en 2010, 65% de los hogares contaba con celular, diez años después casi 88% de las viviendas tiene telefonía móvil.

¿Qué falta? No se han superado los retos en materia de pobreza, pero hemos mejorado. Hay avance en acceso a servicios básicos, educación y, especialmente, salud. Y aunque existen todavía problemas por resolver, esta tendencia observada desde 2008 es un indicio de que en algunos temas, México sí está mejor que antes.

Sin embargo, de acuerdo con datos del Coneval, en 2018, 52.4 millones de personas se encontraban en situación de pobreza (43.1 millones en pobreza moderada y 9.3 millones en pobreza extrema), esto representa a casi el 50% de la población actual. Adicionalmente, un estudio reciente de Nora Lustig y otros académicos indica que la pandemia podría dejar entre 8 y 9 millones de pobres adicionales en el país.

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El 2020 nos trajo un periodo difícil en términos económicos, retrocesos de años en términos de empleo y bienestar. Sin embargo, es importante reconocer que lo que vivimos hoy es solo un bache en una historia más larga de progreso. En medio de las malas noticias, el Inegi nos regala los resultados de 20 años para seguir las condiciones de salud, educación y vivienda de las familias mexicanas. Aún hay muchas cosas por resolver en México, pero los avances sociales en estas dos décadas también deben ser noticia.

*Científica de Datos del IMCO
**Coordinador de operaciones y análisis económico del IMCO
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[1] Algunos indicadores no se encuentran disponibles para los 3 años censales.

[2] Se define como la proporción de la población en edad de trabajar que participa en el mercado laboral ya sea trabajando o buscando empleo activamente.
 

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