En el gobierno de Yucatán ha hecho escuela la famosa cláusula impuesta por el INBAL en sus premios literarios. En su convocatoria del Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2026, la Secretaría de la Cultura y las Artes del gobierno de Yucatán, y el Ayuntamiento de Mérida, mediante la Dirección de Identidad y Cultura, han calcado la famosa “cláusula de probidad” y en los Requisitos de participación, los aspirantes deben firmar una carta BAJO PROTESTA DE DECIR VERDAD, que dice: “Manifiesto que a la presente fecha no he sido declarado culpable por autoridad judicial alguna por la comisión de delitos relacionados con cualquier tipo de violencia de género, hostigamiento y abuso sexual, abuso infantil, violencia vicaria y/o discriminación”. Además, dejan claro que también, como el INBAL, se rigen por una política de cero tolerancia frente a cualquier forma de violencia o discriminación, y sentencia que tienen la competencia para revocar el premio otorgado si el ganador es responsable de delitos. Nos cuentan que los conminaron a establecerlo pues el Premio recibe recursos federales, a través del Programa de Apoyos a la Cultura de la Secretaría de Cultura federal que insiste en volverse tribunal.
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