Resulta que el historiador Pedro Salmerón Sanginés, además de ser un exfuncionario bastante cuestionable, ahora se cree que es crítico literario. Desde su cuenta de X, donde tantos espectáculos se ha encargado de darnos en el pasado, hizo una publicación el fin de semana contra Enrique Serna que, no sobra decir, es uno de los mejores narradores mexicanos vivos que hay en la actualidad: “El sobrevalorado novelista Enrique Serna se suma, con su último libro, a la moda de la satanización de los "aztecas" de las derechas españolas... y por supuesto, el adelanto de la novelita en Letras Libres, de Enrique Krauze. Su Santa Anna es de pena ajena. Sí, con Zunzu”, se lee en la publicación de Salmerón. No dudamos que Pedro Salmerón desearía con ansias que su Pancho Villa, publicado en la colección Vientos del Pueblo, del Fondo de Cultura Económica, tuviera una décima parte del impacto literario y las ventas que alcanzaron El seductor de la patria y El vendedor de silencio. Sólo por dar un ejemplo menor. Salmerón ya quisiera crear una sola obra con una gota del talento que demuestra Serna en Amores de segunda mano, Señorita México y El miedo a los animales, por ejemplo. Parece que a Salmerón no le basta con que se le haya inundado el edificio del Archivo General Agrario, también quiere que el agua se filtre a través de la obra de aquellos que le parecen personas non gratas. Si por equivocación alguien quisiera validar la crítica literaria de Salmerón, su comentario palidece al pensar en el daño a México que el nuevo sucesor de Emmanuel Carballo dejó en el Archivo General Agrario, un elefante blanco que el día de hoy sigue sin abrir sus puertas, en medio de cuestionamientos que deben ser analizados con rigor. ¿Desde dónde critica este historiador orgánico una obra literaria? ¿Desde la calidad de la obra o desde la ceguera que dejan los fervores ideológicos? (Escribanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

