Revisando la forma en que se hacen los simulacros en México ante eventos sísmicos

Simulacro: según el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico, se trata de una acción que se realiza imitando un suceso real para tomar las medidas necesarias de seguridad en caso de que ocurra realmente. Esta definición, sin embargo, pareciera no corresponder con lo que se hacía hasta antes del sismo del 19 de septiembre de 2017, cuando los simulacros se asemejaban más a una ceremonia conmemorativa del 19 de septiembre de 1985, que a un ejercicio cotidiano de protección civil. Ese día, hubo un simulacro planeado y efectuado a las 11:00 de la mañana, que precedió al sismo real ocurrido a las 13:14 horas, en donde según cifras oficiales perdieron la vida 369 personas, mientras que cerca de 11,500 inmuebles de la Ciudad de México resultaron dañados.

De estos dos eventos, el simulacro y el sismo real, se derivan algunas preguntas: ¿El simulacro no sirvió para nada? ¿O si sirvió en el momento de la verdad? ¿Se hubieran reducido las muertes o eran inevitables? ¿sería mejor no perder el tiempo con los simulacros? ¿O seguimos aprendiendo? De todas ellas podemos responder sin dudas a la última: como ciudadanos que habitan esta región sísmica, debemos seguir aprendiendo. Y aprender es aceptar errores, detectar omisiones, modificar las reglas existentes e implementar acciones nuevas. Es decir, aprender para actuar, y actuar para vivir.

Un simulacro es un instrumento de aprendizaje: para las personas que realizan sus actividades cotidianas en una casa, un edificio, un hospital, o una escuela es un instrumento de preparación y adiestramiento continuo, cuyo propósito es inculcar un comportamiento colectivo ante la ocurrencia de un evento que aún no sucede, llámese sismo, granizada, incendio etc. Un simulacro es un entrenamiento para reducir la posibilidad de sufrir algún daño o de morir.

Resulta evidente que la esencia de un simulacro no consiste solamente en enseñar a seguir un protocolo ciegamente, o actuar por actuar. Un simulacro se mejora observando el comportamiento general ante situaciones extremas en cualquier parte del mundo; aplicando técnicas de prueba y error en cada ejercicio; evaluando la efectividad del proceso en caso de que la situación extrema fuera real. Un simulacro es entonces una actividad perfectible que requiere realizarse a diferentes escalas, con distintos grupos de gente, en escenarios diversos y a diferentes horas; requiere caracterizar el comportamiento de las personas; examinar las cadenas de mando; reconocer cómo reaccionan y se organizan las comunidades o grupos humanos, y principalmente, identificar las áreas de oportunidad, las ambigüedades, los vacíos y las excepciones que aparecen durante su ejecución.

Para explicar esto de forma más clara, analicemos algunas experiencias observadas en los últimos simulacros. Primero veamos lo que hemos aprendido a hacer correctamente:

· La mayor parte de la gente en México participa voluntariamente en los simulacros, y actúa de manera instintiva, conforme a lo esperado, en cuanto se escucha la alerta sísmica.

· Actualmente los simulacros se basan en protocolos que detallan bastante bien las acciones a realizar durante y poco después de ocurrido un sismo, y la importancia de hacerlo en el menor tiempo posible.

· Las plataformas y redes sociales como WhatsApp, Twitter y Facebook se han vuelto indispensables para la comunicación entre las personas.

· En muchas instituciones se ha logrado constituir brigadas voluntarias de protección civil que colaboran en la organización de los simulacros.

Desgraciadamente, también se han creado vicios, como los que se describen a continuación:

o En cuanto se desaloja un inmueble en un simulacro todos quieren reingresar inmediatamente; pero ¿cuánto tiempo dura un simulacro? muy pocos tienen claro que un simulacro debería incluir otros aspectos como el tiempo de desalojo, el de evaluación del inmueble, el del reingreso.

o En muchas ocasiones, las brigadas locales de protección civil o el responsable del simulacro aplican protocolos ciegamente sin analizar su viabilidad.

o Cuando se avisa la hora y fecha del simulacro, muchas personas se anticipan al evento, o cambian sus actividades previendo afectaciones o simplemente esperan fuera del inmueble a que pase el evento.

o Durante un simulacro, la sensación de obligatoriedad, pérdida de tiempo y aburrimiento producen una falta de compromiso por parte de la comunidad que participa.

o En los simulacros la gente tiende a desdeñar las observaciones de los brigadistas, mientras que, en un evento real, tiende a exigirles una respuesta inmediata.

o Las cadenas de mando pueden verse afectadas en un evento real, por lo que puede generarse confusión para la toma de decisiones.

o La revisión ocular de las edificaciones luego de un sismo y quién debe hacerlo, es aún una actividad no considerada claramente en los simulacros.

En el Comité de Seguridad Estructural del Colegio de Ingenieros Civiles de México, se desarrolló un protocolo de actuación post-sísmica con acciones de apoyo de los ingenieros a la sociedad civil ante un sismo de magnitud importante. Este protocolo incluye la realización de simulacros, por lo que con base en las experiencias recabadas en los últimos seis años (lo cual incluye la experiencia del COVID), se han hecho algunas reflexiones sobre las características que debería tener un simulacro como, por ejemplo:

· Debe hacerse lo más realista posible.

· Debe incluir todas las posibles fases de un evento real: de alerta, de reacción, de desalojo, de revisión del inmueble y de reingreso.

· Debe durar el mismo tiempo que se estima para un caso real. Y la gente debe aprender a no desesperarse.

· Debe variar en función de lo que podría acontecer: prever escenarios es indispensable. Por ejemplo, una situación probable es desconocer si el edificio está dañado o no luego del sismo, por lo que podría ser necesario permitir el reingreso para recuperar objetos y documentos personales; en ese caso, se debería entrar por grupos de cinco a diez personas, registrando cuanto tiempo se tardó en reocupar todo el edificio. Otro escenario probable (que por cierto, si ocurrió), es que no se active la alerta sísmica ni haya brigadistas, porque todos están afuera terminando el simulacro.

· Debe hacerse en una fecha precisa, pero la hora podría decidirse en el transcurso del día. Algunos simulacros deberían hacerse a una hora fija y otros en alguna hora aleatoria.

· Los simulacros y las personas cambian: las autoridades y los brigadistas pueden no ser los mismos en el futuro y debe preverse la transición de sus responsabilidades.

· Debe adecuarse a las condiciones propias del lugar donde se aplican, y a su rol estratégico. Los hospitales y algunos edificios de gobierno deberían simular que no detienen sus actividades clave, como a veces sucede en una situación real.

· Debe hacerse de forma continua, al menos una vez al bimestre.

· Debe prever la revisión ocular de las instalaciones por un grupo previamente entrenado sobre lo que va a revisar.

· Los simulacros implican reaprender y a veces desaprender lo aprendido.

Las reflexiones y observaciones aquí compartidas no son limitativas ni exhaustivas, y aún están sujetas a discusión en el Comité de Seguridad Estructural del CICM; sin embargo, nos pareció importante difundirlas entre el público en general con la intención de invitarles a sumarse a la reflexión, para identificar deficiencias y mejoras en los protocolos de simulacro de sus escuelas, hospitales, oficinas, etc. Estamos seguros de que el continuo enriquecimiento de los protocolos y la continua realización de simulacros, adaptados a las particularidades de cada inmueble y cada comunidad, contribuirán a reducir el riesgo sísmico al que la Ciudad de México –y cada una de las personas que aquí vivimos- estamos indudablemente expuestos cada día.

Dr. Norberto Domínguez Ramírez

Coordinador Adjunto del Comité Técnico de Seguridad Estructural del CICM

Coordinador de Operación y Redes de Investigación y Posgrado del Instituto Politécnico Nacional

Coordinador General del Comité Institucional de Seguridad y Resiliencia del IPN

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