No lo usaban para navegar en las paradisiacas playas del caribe mexicano. Tampoco para recorrer las costas del pacífico y mucho menos en el mar de Cortés. Para eso están los de contratistas y empresarios amigos. El barquito de Amílcar y Andy estaba destinado a planes más grandes.

Al inicio de este sexenio, uno de los primeros negocios de Amílcar Olán Aparicio, el prestanombres de “El Clan”, fue comprar un barco para transportar diesel a Estados Unidos. El negocio era simple: le “vendía” el combustible, pero disfrazado de aceite gracias a una complicidad que incluyó a Ricardo Peralta Saucedo, primer Administrador General de Aduanas de este gobierno.

En el mundo de las aduanas y del coyotaje, a eso se le conoce como “cambio de la fracción arancelaria”. La práctica es común, incluso al día de hoy. Los barcos salen a aguas internacionales y luego reingresan a puertos como el de Altamira, Tamaulipas, donde mágicamente la información y el contenido cambia.

Quienes atestiguaron aquellas buenas épocas, cuentan que Amílcar y Peralta ganaron millones de pesos hasta que este último levantó las sospechas y reclamos de quien era su jefa en el SAT y hoy ministra de la SCJN, Margarita Ríos Farjat. Desde entonces, a oídos del presidente López Obrador llegaron las quejas sobre Amílcar y Peralta, quienes además eran señalados de tener vínculos con el crimen organizado.

Para calmar las aguas, Peralta pasó a la subsecretaría de Gobernación en sustitución de Zoé Robledo, que saltó al IMSS. El nuevo encargado de Aduanas sería Ricardo Ahued, que tomó protesta en junio de 2019, pero renunció al puesto solo 10 meses después, argumentando decisiones personales. Según las fuentes, la realidad fue que el exalcalde de Xalapa con el PRI nunca se prestó a darle continuidad al cochinero que era esa oficina.

Molestos con el estorbo, los amigos de Andy se quejaron de Ahued quien terminó por regresar a su puesto en el senado de la República. El nuevo enviado como Administrador General de Aduanas y cómplice de la trama era Horacio Duarte Olivares, actual secretario de Gobierno en el Estado de México. Cuando él renunció para impulsar la candidatura de Delfina Gómez, llegó otro del mismo grupo: Rafael Marín Mollinedo, primo de Nicolás Mollinedo, el chofer del Tsuru y hoy involucrado en el presunto narcofinanciamiento a la campaña de López Obrador en 2006.

La administración de este último en las aduanas fue tan caótica que incluso en la Secretaría de Marina fueron a quejarse con el presidente, asegurando que la corrupción brotaba por todos lados. Hoy es el representante de México ante la Organización Mundial de Comercio.

Stent:

¿La candidata de Morena estará enterada del nivel de preocupación y nervios que trae Mario Delgado por los mensajes que mandó un personaje desde Guerrero?


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