No, no es que antes se excluyera a las Humanidades, lo que sucede es que eran el patito feo. Sergio Fernández fue investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y lo mismo el Dr. Adolfo Sánchez Vázquez, (padre de Fito Sánchez Rebolledo) del que fui alumna en Estética y marxismo. No sé si fue a cuenta del Conacyt que Ignacio Osorio, latinista, tradujo los poemas guadalupanos, donde, como es sabido, se gestó la ideología de la Independencia.

Investigadores de primera hay para dar y prestar en Filosofía y Letras de la UNAM, pero si uno revisaba las listas, siempre eran menos los humanistas. Por si fuera poco, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), con eso de que para su capitalismo salvaje no requiere para la globalización más que personas que sepan leer y escribir para las maquiladoras y unos cuantos de posgrado para entenderse con EU, Alemania, Francia o Japón, le salen sobrando maestros, abogados, médicos, politólogos y no digamos filósofos, historiadores, pintores o poetas, los cuales no tienen ni siquiera eficacia terminal, pues nunca acaban de aprender el oficio. Para colmo, no tienen la “religión del éxito”, que es la filosofía de la época, porque todo lo hacen por amor al arte. ¿Recuerdan cuando querían poner cuotas en la UNAM, porque si no se cobraba los alumnos no apreciaban los estudios?

En el Parlamento Abierto, al que acompañé a mi hermana, escuché a los dirigentes de Coparmex, a varios CEOS de trasnacionales y rectores de universidades privadas, que se quejaban de ser discriminados porque los estudiantes de escuelas públicas eran becados más que sus alumnos fingiendo que el Conahcyt sólo otorga becas y poniendo en silencio que patrocinó investigaciones para empresas por 46 mil millones de pesos en una década para Kimberly Clark, Nissan, BMW y Volkswagen, entre otros. Con decirles que a uno de los más famosos investigadores de UNAM del antiguo Conacyt, antes de la nueva Ley, le apodan, por sus proyectos de investigación Mr. Monsanto, en alusión a la famosa empresa de transgénicos. En un programa de Denise Maerker, quien por cierto fue maestra del CIDE, un centro de enseñanza de Conahcyt, le pidió a un simpatizante del antiguo Conacyt que dijera un proyecto importante de los que se habían financiado y mencionó: alimento para peces y camarones de pecera y pintura Comex que no se raya.

Total, qué bueno que el Conahcyt ya se escribe ahora Concejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología. Pasa usted a creer que algunos dijeron que el Conahcyt, por el cambio de nombre, había desaparecido y eso que la H es muda.

Posdata: Murió la actriz Selma Beraud, del grupo de Héctor Azar. María, su hija trabaja en Conahcyt y Yuriria, su otra hija, es actriz. Ellas y sus nietos la adoran. Aparece en Los días y los años, de Luis González de Alba, en Manifestación de silencios, de Arturo Azuela y en varias de Héctor Azar, algunas de las cuales se basaron en su vida. En el 68, su casa era un centro trotskista: Jorge del Valle, Ignacio Osorio y José Revueltas. Federico Campbell Peña la acompañó, cuando Delia, su enfermera, descansaba, durante el mes que sobrevivió, lúcida, al infarto. Laura Oseguera y Yuriria Iturriaga la acompañaron siempre. Boris Berenzon escribió un texto conmovedor sobre su partida. Félix Gamundi fue a nombre de Comité 68. La lista de sus admiradores es interminable y superestelar.

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