Luis Pereda
Mi proveedor del servicio de telefonía móvil y el gobierno me han hecho saber, ad nauseam, que el último día de junio vence el plazo para registrar mi línea telefónica. Es decir: los ciudadanos tenemos una nueva obligación a cambio de otra promesa. Pero vamos por partes: ¿de qué se trata?, ¿de dónde viene la obligación?, ¿qué pasa si no registro mi línea? y ¿por qué pienso que no voy a registrar mi línea?
¿De qué se trata?
De lo que se trata este nuevo trámite es de asociar cada línea a una CURP “para identificar y suspender las líneas anónimas que son usadas para delitos como fraude, extorsión o secuestro virtual, vía telefónica”. En otras palabras, el gobierno tiene la ineludible obligación de cuidarme a mí y a patrimonio, pero como no puede con su obligación, me traslada a mí el costo. Ahora soy yo quien tiene que hacer “algo” para que el gobierno (presuntamente) pueda prevenir, investigar y sancionar el delito.
Es exactamente la misma lógica detrás de la prisión preventiva oficiosa y su cada vez más amplio catálogo de conductas del artículo 19 constitucional; como el gobierno no tiene capacidad de investigación para saber quién es culpable del delito cometido, “metamos a todos a la cárcel”.
En estricto sentido, la obligación de vincular las líneas telefónicas móviles con sus titulares, y en su caso, con sus usuarios, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 103 y 164, fracción III de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión no es de los ciudadanos, sino de los concesionarios y comercializadoras que prestan el servicio de telefonía móvil. Pero, como tantas otras cosas en este país, quien paga los platos rotos es el consumidor final.
¿De dónde viene la obligación?
Todo comenzó, en esta ocasión, el 16 de julio de 2025 con la publicación de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión y su trigésimo artículo transitorio, el cual dio paso a los Lineamientos para la Identificación de Líneas Telefónicas Móviles (publicados el 9 de diciembre de 2025).
Con estos lineamientos, la nueva Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), órgano resultante de desaparecer a un órgano constitucional autónomo que no estaba bajo el control del Poder Ejecutivo Federal, estableció los procedimientos y requisitos para asociar líneas telefónicas móviles con sus titulares y la correspondiente obligación de los proveedores del servicio de telefonía móvil de deshabilitar el servicio de toda línea telefónica móvil que no se encuentre vinculada.
Es oportuno recordar que el Estado mexicano ya tuvo una experiencia infructuosa en esta materia. Me refiero a la creación del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (PANAUT) el 16 abril de 2021. El PANAUT fue combatido a través de la acción de inconstitucionalidad 82/2021 y su acumulada 86/2021, promovida por el INAI. Actuando como tribunal constitucional, la anterior Suprema Corte declaró la invalidez las reformas a la, en ese entonces, Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.
La razón para declarar la inconstitucionalidad de dichas reformas fue que el PANAUT no superó el test de proporcionalidad de la Suprema Corte. Esto quiere decir que las afectaciones al derecho a la privacidad y a la protección de los datos personales (y los principios de finalidad, licitud, lealtad, proporcionalidad, responsabilidad y seguridad) no demostraron perseguir un fin constitucionalmente válido y la medida no era idónea para conseguir su propósito.
Con los Lineamientos para la Identificación de Líneas Telefónicas Móviles, la CRT busca evitar los defectos constitucionales del PANAUT. Creo que solo lo logra parcialmente (por ejemplo, ¿por qué las personas físicas solo pueden registrar 10 líneas mientras que las personas morales no tienen ese límite?), pero ya no hubo INAI ni 33% del Senado que presentara la respectiva acción de inconstitucionalidad que combatiera este registro (ni Poder Judicial independiente que la resolviera).
¿Qué pasa si no registro mi línea?
De acuerdo con los Lineamientos, a partir del 1 julio las líneas telefónicas móviles que no hayan sido vinculadas serán deshabilitadas por los propios proveedores. Una línea deshabilitada únicamente podrá ser utilizada para recibir mensajes de emergencia a través del protocolo de alerta común, realizar llamadas a los números de emergencia y de atención ciudadana, así como al sistema de atención del proveedor de telefonía móvil. Por supuesto, la relación contractual con el proveedor continuará, y con ella las obligaciones de pago.
¿Por qué pienso que no la voy a registrar mi línea?
Por cansancio. Me cansé de las promesas incumplidas del gobierno.
Me cansé de las promesas de campaña que aseguraban que con cámaras de video en el transporte público se acabarían los asaltos. Hoy tenemos es un enorme acervo de asaltos videograbados donde se ve a los asaltantes vejar a los usuarios, mientras los despojan de sus pertenencias, sin que la autoridad lo pueda evitar.
Me cansé de la promesa de que con el Ejército en las calles, haciendo tareas de seguridad pública, se acabaría la inseguridad. México tiene dos décadas viendo aumentar el número de militares y muertos en la calle, incluidos los abominables “daños colaterales” por balas perdidas que terminan con la vida de niñas, niños y adolescentes.
Me cansé de la promesa de sacar al Ejército de las calles y regresarlo a sus cuarteles. Hoy los militares están en las calles… y en los aeropuertos, puertos, aduanas, carreteras y oficinas públicas haciendo trámites administrativos.
Me cansé de la promesa de que las obras públicas construidas por militares eran más rápidas, más baratas y sin corrupción. El Tren Maya muestra muy bien que, a cofre abierto, hasta el más santo peca.
Me cansé de la promesa de que los militares eran incorruptibles. El eufemismo de “huachicol fiscal” muestra muy bien que no es así.
Me cansé de las promesas que aseguraban que se solucionaría el desabasto de medicinas en hospitales y clínicas públicas. Me cansé de la mentira que significó de principio a fin el INSABI. Me cansé de los infructuosos esfuerzos por reabrir la frontera a la exportación de ganado vivo. Me cansé de la promesa de que la nueva guardia nacional estaría bajo un mando civil. Me cansé de obras públicas mal construidas, descuidadas e inconclusas. Me cansé de la promesa de trasparencia en la información pública, pero ver desaparecer al INAI. Me cansé de la promesa de la austeridad, pero ver ríos de dinero en pintura y pendones coloridos para que las autoridades puedan fortalecer el autoelogio.
Me cansé.
Miembro del consejo directivo de la Barra Mexicana de Abogados.
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