Por Gustavo Santillana
México requiere de forma urgente aumentar la inversión pública y privada, será la única forma de encontrar un crecimiento económico real y sostenido, que traiga consigo la generación de empleos, mejores salarios y el pago de impuestos que demanda nuestro país. Cualquier medición económica que se revise indica que los actuales niveles de inversión son muy bajos y ello provoca un crecimiento en un punto cercano la cero por ciento.
Las soluciones requieren de voluntad y generación de certeza y confianza, las cuales no necesariamente existen en nuestro país. Uno de los instrumentos que la actual administración federal ha creado y se encuentra en desarrollo es el denominado Plan México, que busca activar la inversión y el desarrollo de infraestructura en diversos sectores industriales a través de elevar contenido nacional y regional; sustitución de importaciones; promover la relocalización industrial (Nearshoring); relanzar el programa “Hecho en México”; fortalecer el desarrollo científico, tecnológico y la innovación, entre otros.
En línea con este Plan, pasado 9 de abril de 2026 se publicó la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar. Este texto tiene como propósito analizar disposiciones específicas de esta Ley a la luz de la protección de la salud en México. ¿Hay una relación entre ambos temas? Si es así ¿Cómo podría beneficiar este nuevo ordenamiento al sistema de salud mexicano?
Tratando de contestar a esas preguntas, creo que debería de partir por comentar que los servicios públicos de salud en México sufren de enormes carencias, incluyendo la falta de infraestructura física; insuficiencia de recursos humanos y profesionales de la salud que puedan atender a la población; una constante ausencia del abasto suficiente de medicamentos, dispositivos y equipo médicos. Se trata de un problema endémico, el cual, pasando por diversos modelos para la prestación de servicios públicos, no ha encontrado una solución. El último intento: El denominado IMSS-Bienestar y la universalización de los servicios de salud, lo cuales se encuentran en ciernes. Se verá si pueden funcionar.
Considero que esta nueva Ley que tiene por objeto fomentar la inversión y el desarrollo de infraestructura, al incluir esquemas y formas de coinversión entre el capital público y el privado puede facilitar el desarrollo de proyectos para el sector salud. En este rubro pueden caber desde plantas para la manufactura de medicamentos, dispositivos y equipo médicos, la construcción de hospitales o bien el desarrollo de investigación clínica, actividad que en el mundo atrae importantes montos de inversión y que, por desgracia México no ha logrado captarlos, para constituirse como un polo de desarrollo para el sector.
La Ley prevé la figura de los Vehículos de Propósito Específico como uno de los mecanismos para la ejecución de los proyectos, pudiendo adoptar diversas formas jurídicas, teniendo como objeto la inversión o financiamiento de proyectos para el desarrollo con bienestar. El desarrollo de infraestructura en el sector salud es uno de los ejes para la generación de proyectos y Vehículos de Propósito Específico.
Ojalá y esta ley represente el inicio de un ciclo que permita la inversión, investigación y desarrollo de infraestructura en materia de salud, coadyuvando a tratar de superar enormes carencias que sufre nuestro país.
Miembro del Consejo Directivo de la BMA.

