El Parlamento Infantil celebrado este fin de semana en la Cámara de Diputados, dejó en San Lázaro una importante lección de lo que hacen muchos de los legisladores.
El viernes pasado no se vieron pleitos ni escenas como las del diputado morenista, Zenyazen Roberto Escobar García, quien en plena sesión adoptó una postura de boxeador y retó a golpes a otro congresista que lo había llamado “stripper” y “trepador”.
Lo que sí se vio fue a cerca de 300 niñas y niños sesionando, hablando uno a uno en la tribuna, de manera respetuosa y haciendo muy buenas propuestas en materia de salud, seguridad, movilidad, y medio ambiente.
Destacó la intervención de Estefanía Juárez Briseño, quien exigió paz y seguridad en las escuelas de Sinaloa ante el clima de violencia. La pequeña estudiante de Culiacán puso sobre la mesa medidas concretas, incluyendo vigilancia escolar y atención psicológica, exhibiendo la urgencia de la agenda ciudadana.
Esta vez también quedó evidenciada la inactividad de diputados federales, pues mientras muchos están de vacaciones en un receso donde deberían trabajar al menos en sus distritos, los niños registraron alta productividad en un solo día, y no se diga de las asistencias, pues nadie se salió durante la jornada maratónica.
Nada que ver con algunas “figuras”que no ha presentado una sola iniciativa en casi dos años.

