Miles de millones de pesos costará a los contribuyentes mexicanos el pago de la extorsión que el gobierno federal deberá pagar a los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación () si quiere que las manifestaciones cesen y se pueda tener un Mundial de futbol sin marchas, bloqueos, plantones y actos vandálicos.

Ya se les ofreció un régimen especial de pensiones, con la creación con fondos públicos de una aseguradora que les garantice mayores pagos; ya se les ofreció la desaparición del Unidad del Sistema de Carrera, lo que les regresaría la posibilidad de tener el control de la plazas, incluyendo su compra-venta, así como de los ascensos.

Nos hacen ver que el costo económico de estas concesiones es altísimo, así como el riesgo de un importante retroceso en la calidad de la educación. Además, habrá que sumarle, lo que, por debajo de la mesa, logren llevarse los líderes.

En suma, la derrama que puedan dejar los muy pocos partidos de la Copa Mundial es minúscula frente al monto de la extorsión que se le ofrece pagar a la CNTE, y que aún no deciden aceptar, pues quieren más. El Mundial 2026 les saldrá a los mexicanos como lumbre.

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